El Proyecto Reflora impactó profundamente la labor científica de la botánica brasileña. Muchos científicos consideran la iniciativa un parteaguas, que marca una evolución respecto a una época en que la investigación se realizaba de manera mucho más lenta y costosa, ya que dependía en gran parte de la visita a numerosos herbarios europeos y americanos, donde se guardan muestras de nuestra flora, que datan de los siglos 18 y 19. Hoy, gracias al herbario virtual de Reflora, estas muestras pueden ser accedidas en línea, con un simple clic, en alta resolución. En total, son más de 3 millones de registros fotográficos obtenidos a partir de la asociación con 70 herbarios repartidos por todo el mundo.
Pero la totalidad de los beneficios de Reflora, una iniciativa del CNPq (Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico) en asociación con el Jardín Botánico de Río de Janeiro y apoyada por miembros de la iniciativa privada, como Natura, sigue siendo medida y evaluada por los investigadores.
Según datos del proyecto Flora de Brasil 2020, hoy se conocen 46.491 especies de la flora brasileña, siendo 4754 de Algas, 33094 de Angiospermas, 1564 de Briófitas, 5718 de Hongos, 30 de Gimnospermas y 1331 de Helechos y Licófitas.
"Considerando que Brasil está en la misma media que las Américas, faltan ser descritas por la ciencia entre el 10-20% de las especies de plantas vasculares de Brasil", dice Rafaela Forzza, investigadora del Jardín Botánico y coordinadora de Reflora. "Sería algo entre 3.500 a 7000 especies aún por describir en nuestra flora."
Los valores forman parte de un estudio mayor, que trajo un mapeo de la flora de las Américas, y fue publicado en la prestigiosa revista científica Science. Rafaela, del Jardín Botánico, fue una de las investigadoras que integraron el estudio.
Y el Proyecto Reflora es esencial en el mapeo de estas especies brasileñas. "En 2008, si me hubieras preguntado cuántas especies tenemos en la Amazonía brasileña, por ejemplo, sería imposible responder de forma sintética", dice Rafaela. "Hoy, tenemos esa respuesta, claro que a partir del conocimiento acumulado hasta hoy, y que aún se está construyendo."
Para que el trabajo de análisis continúe en 2018, Natura otorgó un nuevo apoyo que viabiliza dos becas de posdoctorado más. En esta nueva etapa, la inversión se concentrará en una evaluación más precisa de resultados.
"Aún tenemos un análisis relativamente pequeño del impacto que el proyecto causó en la botánica brasileña", afirma Rafaela. "Nuestros números de acceso son enormes, pero este análisis detallado es complejo. Por eso, estas becas de posdoctorado serán importantes para la evaluación del impacto de las muestras repatriadas."
La investigadora también menciona otro papel importante que Reflora desempeña no solo para la comunidad científica, sino para toda la sociedad: la batalla por la conservación del medio ambiente.
El Centro Nacional de Conservación de la Flora, del Jardín Botánico de Río de Janeiro, tiene la meta de, hasta 2020, clasificar todas las especies de su flora catalogada a partir de categorías de amenaza. Para hacer esta evaluación, el organismo utiliza actualmente la información de Reflora.
"Se utilizan referencias geográficas de cada especie y su respectivo riesgo. Cada muestra es un punto en el mapa, y cuanto más puntos tengas, mejor para establecer un panorama completo", dice Rafaela. "Reflora es hoy una fuente primordial de esta evaluación de riesgo."
Estos son algunos de los factores que hacen de Reflora un proyecto de extrema relevancia en la botánica brasileña, que continuará ejerciendo impacto en los años siguientes, conforme más ciencia se desarrolle a partir de los datos catalogados hasta ahora. Natura apoya Reflora y la investigación en torno a la biodiversidad nacional, para que aún más frutos vengan de este trabajo.