“Se habla mucho sobre construir ciudades más inteligentes. Ahora, necesitamos aprender a hablar lo mismo sobre los bosques.” Así comenzó Marina Almeida, gerente de innovación digital de Natura y líder del Programa Natura Startups, el taller Innovaciones y desafíos de llevar la Amazonía a miles de consumidores de Brasil y del mundo en la Open Innovation Week, un evento que reúne a profesionales de diversas áreas del conocimiento para conectar startups con grandes empresas en busca de soluciones innovadoras en los negocios.
Ella destaca que eventos como la OiWeek son fundamentales para que estos intercambios sean facilitados y cada vez más fructíferos, especialmente para atraer negocios a regiones de Brasil que no siempre están en el radar de empresas que operan en las grandes ciudades del Sudeste, por ejemplo. “Nuestro objetivo es estimular que se realicen más negocios en la Amazonía a partir de la interacción directa con emprendedores locales y en conjunto con actores importantes ya establecidos en el ecosistema. Queremos inspirar a emprendedores de los grandes centros urbanos, mostrando que hay la posibilidad de trabajar mejor sus recursos, llevando tecnología e innovación allí”, dice.
Para Marcela Martinelli, head de gestión de innovación de Natura, identificar oportunidades de actuación a partir de la sociobiodiversidad brasileña es un camino muy prometedor para el desarrollo sostenible en Brasil – y el trabajo realizado en la región Norte es protagonista y pionero en este proceso. Formar parte de este movimiento junto a startups, según ella, facilita exponer necesidades, dialogar y pedir ayuda a empresas que quieran colaborar con propuestas. “Es a través de acciones concretas realizadas en la Amazonía que podemos avanzar en la comprensión de los desafíos socioambientales de esa región. Con esto, podemos buscar una innovación práctica que genere impacto a partir de inversiones y posibilidades de crecimiento en el bosque.”
Marcela resalta la visión de que la carencia de tecnología no siempre es lo mismo que necesitar tecnología de punta. Muchas veces, las soluciones necesarias en áreas de bosque requieren procedimientos más accesibles, como desarrollar alternativas para transportar sacos de frutos, hacer el procesamiento de materia prima más eficaz para la extracción de ingredientes más puros o crear un mapa de georreferenciación y trazabilidad para enumerar árboles donde se realizan las cosechas. “Todas estas tecnologías son maneras de crear una cadena de suministro más robusta y competitiva y, al mismo tiempo, mantener la salud del bosque y garantizar que las personas que viven en él permanezcan allí y preserven la región.”, señala.
Biodiversidad que enseña
Para generar un impacto positivo en la Amazonía, Natura trabaja en la creación de Territorios Sostenibles. Actualmente, 2358 familias se benefician en 36 comunidades. Según Iguatemi Costa, gerente científico de Natura, las startups y otras empresas podrán beneficiarse del desarrollo sostenible cuando entiendan que los activos de la biodiversidad brasileña pueden ser plataformas tecnológicas de las que pueden valerse, ampliando sus negocios. Para él, los desafíos de este escenario no están dentro de los laboratorios de Natura, sino en la relación directa con las comunidades de la Amazonía, en las investigaciones de potencial productivo y en las tecnologías sociales que pueden aplicarse en la región – áreas que pueden crecer de forma significativa con la inversión de terceros.
La clave para ver las posibilidades de impacto positivo está en percibir la Amazonía como un lugar rico, complejo y biodiverso, con contexto, cultura y personas.
Es la valorización de esto lo que trae innovación. “Debajo de este bosque hay mucha riqueza”, resalta Priscila Matta, gerente de sostenibilidad. “Los modelos de negocio necesitan conocer el modo de vida de las poblaciones extractivistas, y este desafío solo se resolverá con más asociaciones.” Para ella, el desarrollo de la Amazonía como área de producción sostenible puede fortalecer la mentalidad emprendedora en la región, haciendo que prospere a largo plazo. “No es paternalismo o ayuda – es trabajo conjunto.”
Priscila también destaca que, para tener éxito, las inversiones en la región deben promover la conservación y regeneración ambiental, la inclusión social y la valorización cultural. Antes de eso, sin embargo, es necesario reeducar la mirada de las empresas, que deben abrazar un Brasil mucho más grande. “Es necesario ver soluciones más allá de nuestro entorno y eje”, dice.
Actualmente, Natura mantiene un Centro de Innovación dentro del Ecoparque, en la ciudad de Benevides, en los alrededores de Belém (PA), e invierte en el desarrollo de nuevos ingredientes naturales en modelos en la frontera de la sostenibilidad. Es a través de esta inserción local y regional que la colaboración con la región amazónica adquiere una dimensión mucho más profunda y transformadora – no solo en la creación de nuevas tecnologías, sino también en la valorización de la cultura brasileña. Se invierten R$ 170 millones cada año en innovación, otorgando mayor visibilidad a las riquezas naturales del país.