Desde principios de los años 2000, con el lanzamiento de la marca Ekos, Natura inició un proceso más profundo de acercamiento a los ingredientes naturales y renovables de origen vegetal. Según Iguatemi Melo Costa, gerente científico de Natura, las decisiones tomadas por la empresa coinciden con un momento en que el consumidor comenzó a tomar más conciencia sobre el impacto positivo y cómo las elecciones por productos más cercanos a la naturaleza pueden traer beneficios a él, al medio ambiente y a la sociedad en su conjunto.
Por lo tanto, es pertinente que Natura sea una de las patrocinadoras del 6º Congreso Internacional de Fitocosmética y Fitoterapia (International Phytocosmetics & Phytotherapy Congress), que se realizará en São Paulo, entre los días 27 y 29 de noviembre, en el Hotel Bourbon, con el cierre en la sede de Natura, en Cajamar. La edición sudamericana 2017 está organizada por la Sociedad Internacional de Ciencias Fito Cosméticas (International Society for Phytocosmetic Science) y la Facultad de Ciencias Agrarias-FCA, UNESP Botucatu, y cuenta con la contribución de otras instituciones y empresas.
Se esperan para el congreso cerca de 120 participantes de varios países, tanto de América Latina como de América del Norte y Europa. Son miembros de la academia, que estarán juntos para discutir e intercambiar experiencias, por medio de ponencias y exposición de trabajos, respecto a este campo en el que la ciencia y el conocimiento tradicional se unen en busca de la mejor manera de usar ingredientes naturales que traigan beneficios cosméticos al consumidor.
Vea, a continuación, la entrevista con Iguatemi, presidente del evento este año, anticipando algunas de las atracciones del congreso, y hablando sobre su visión y la de Natura respecto a la importancia de la fitocosmética, en Brasil y en el mundo:
¿Qué es la ciencia fitocosmética? ¿Cuál es el interés de Natura en invertir en esa área?
Los fitocosméticos, en términos muy simples, son cosméticos que provienen de base vegetal. Incluso sin llamarlo por ese nombre, Natura ya trabaja con eso desde hace bastante tiempo. Desde el inicio existe un acercamiento de la empresa en relación al trabajo con ingredientes naturales, con cadenas vegetales específicas, siendo un hito de esto el lanzamiento de la marca Ekos en 2000. Chronos también tiene un historial bastante grande en el uso de principios activos de fuentes vegetales asociados a otros ingredientes más renombrados.
A lo largo de la historia, hubo una elección de la empresa por la vegetalización, es decir, por la sustitución de ingredientes petroquímicos o incluso de fuente animal por ingredientes de fuente vegetal, renovables. Entonces, a lo largo de su historial, a pesar de no llamarlo o divulgarlo con el nombre de fitocosmético, la empresa se acercó naturalmente a una cosmética más ligada a las fuentes vegetales, y a la naturaleza de una forma amplia, pero más específicamente a la naturaleza de las plantas.
¿Cómo se desarrolla este tema en Brasil?
En Brasil, tenemos un historial importante de investigadores que trabajan con biodiversidad, más específicamente con plantas, con la botánica, desde la investigación de productos naturales de fuente vegetal hasta la investigación de la biodiversidad en sí, de la comprensión de las plantas, de la botánica.
Y algo que también es bastante relevante en Brasil, y que ha ganado cada vez más destaque en la propia estrategia de la empresa, es la relación del ser humano con las plantas, que llamamos etnobotánica, o sea, cómo las poblaciones tradicionales, o los conocimientos tradicionales, tienen una relación importante con el uso del vegetal para aplicaciones medicinales, perfumería y los más diversos fines.
¿Cómo puede la ciencia beneficiarse de ese conocimiento tradicional?
Muchas poblaciones viven con las plantas desde hace bastante tiempo, entonces es natural que la ciencia se apropie de ese conocimiento un poco más empírico, construido de una manera diferente. Las diversas farmacopeas tradicionales, la china, la india, e incluso en el antiguo Egipto, tienen ese acercamiento a la naturaleza y el uso de ingredientes naturales, más específicamente los ingredientes vegetales, de una manera sistemática. Veo que la ciencia moderna se ha acercado cada vez más a esto, lo que culmina en un lugar diferente, que creo que es lo que estamos viviendo ahora.
Ese conocimiento siempre tuvo una óptica muy enfocada hacia la medicina, hacia la cura. En otras culturas, esto es un poco más difuso, pero en occidente no existía ese abordaje holístico. Sucede que la comprensión de la salud también ha evolucionado hacia algo más holístico, hacia una comprensión más amplia, que tiene en cuenta esa mirada no tan medicamentosa en el tratamiento de un problema, sino que busca el mantenimiento del bienestar. Podemos decir que ese es un entendimiento más amplio del concepto de salud hoy en día, lo que acerca a la cosmética. En ese recorte, ella deja de ser vista como algo superfluo y pasa a ser encarada como una parte de esa mirada de la salud en un sentido más amplio. Todo esto hace que hoy en día la fitocosmética gane un papel de mayor destaque, y viva un momento muy importante de evolución.
A lo largo de su historia, Natura se preparó para trabajar en esa área con una mayor base técnico-científica. Con ese despertar hacia la importancia del conocimiento tradicional, y la evolución de la ciencia, de las tecnologías que tenemos a disposición para hacer esa investigación, el momento se vuelve bastante relevante.
Se suma a esto el hecho de que Brasil es uno de los principales mercados de cosmética en el mundo, lo que hace que esta industria sea muy importante. Además, está la relevancia que Brasil tiene en la discusión de biodiversidad, de bioeconomía, de acceso al conocimiento tradicional y a recursos biológicos.
Colocados en el mismo caldero, esos elementos provocaron el acercamiento de Natura con el tema, y más particularmente ahora, con las diversas instituciones que están entrelazadas para ese Congreso Internacional de Fitocosmética.
¿En qué punto estamos en esa transición hacia una producción cosmética más natural? ¿Cómo se dio el pionerismo de Natura en el área?
Yo creo que el pionerismo de Natura está puesto. La época en que comenzamos a hablar sobre esto con mucho más énfasis fue alrededor de los años 2000, con el hito de Ekos. Antes de eso, poco se hablaba del asunto, y ni siquiera el término sostenibilidad era tan comúnmente usado. El acercamiento de la empresa al asunto y su protagonismo se dieron desde aquel momento.
Creo que lo que vivimos hoy es un despertar del consumidor sobre determinados asuntos, en las elecciones generales que él hace. Yo hablo de sostenibilidad en un término amplio, de la fuente del producto, de dónde vino, en fin, una apertura mayor a la que las empresas tendrán que adaptarse.
Entonces, creo que dimos un paso importante, pero analizando el mercado de la cosmética como un todo, aunque la relevancia de esta cuestión sea muy pronunciada, todavía no es completa, y existe una buena parte de ese mercado que todavía pertenece a otros ambientes, de glamour, estatus.
Pero, mirando de forma amplia, a pesar de que la cosmética natural todavía no es la principal tendencia, es una de las que crece con más consistencia. Entonces, si vamos a ubicarnos en ese camino, yo diría que estamos en un momento de despertar del consumidor, con un crecimiento consistente por encima del ritmo de crecimiento de la cosmética como un todo.
Los consumidores están cada vez más interesados en un consumo más consciente, con un compromiso mayor con los orígenes de aquello que consumen, y con el impacto de esos productos, inclusive sobre la propia salud. Si es posible elegir un producto con un desempeño adecuado que tenga una naturalidad, esa va a ser una elección natural.
Entonces estamos en un momento importante de apertura de esa conciencia y podemos esperar que haya quizás una inversión en un futuro próximo, con una relevancia aún mayor de los cosméticos naturales, de fuente vegetal. Estamos en un punto de inflexión.
¿Cuál es la importancia del congreso en este momento de inflexión?
Desde la perspectiva de la empresa, lo que creo que es bastante importante es que en este momento pasamos a ser un grupo aún más relevante globalmente. Hubo, por ejemplo, la reciente adquisición de The Body Shop, que es una empresa que también tiene esas elecciones sostenibles en su ADN, y el uso de ingredientes vegetales de forma muy similar a las elecciones de Natura, con presencia en todo el mundo.
Percibimos que, globalmente, la madurez de los mercados es un poco diferenciada. Entonces es pertinente el acercamiento de la empresa al conocimiento que se está generando en el mundo respecto a la fitocosmética, cómo esto está evolucionando a través de la academia; en fin, cómo esta ciencia se está consolidando.
Desde la perspectiva del otro lado, de los grupos que se juntaron para el establecimiento de una Sociedad Internacional de Fitocosmética, la pertinencia es justamente el reconocimiento de esto por parte de las empresas. Cada vez más las empresas están abriendo los ojos a esta temática y dándole relevancia y apertura.
Entonces, este encuentro mutuo es muy pertinente. Y pensando en Brasil, los investigadores de aquí, que trabajan con estas temáticas de productos naturales, no tienen tanta claridad del uso cosmético como una salida o un interés para el resultado final de sus investigaciones.
Es muy natural que se quiera combatir el cáncer, desarrollar un bactericida, mientras que existe otro campo también muy importante enfocado a otras cuestiones, como la perfumería, el tratamiento de la piel, el tratamiento del cabello… Existe una mirada más expandida sobre bienestar y sobre salud, en la que esos ingredientes también pueden tener un papel relevante.
Ese es un punto. Otro es que, por ser Brasil un mercado muy importante en la cosmética, las universidades brasileñas están en el ranking de las que más colaboran con empresas cosméticas en todo el mundo. Entonces, tenemos una serie de factores que traen la pertinencia de Brasil, de nuevo, por toda su relevancia con productos naturales, con el desarrollo de biodiversidad, con las discusiones de uso tradicional, de patrimonio genético y con una madurez ya existente de los investigadores en ese ámbito de productos de base vegetal, con un parque importante de industrias que trabajan en la cosmética.
De nuevo, creo que es un momento muy adecuado y con beneficios mutuos en este acercamiento.
¿Cómo será el formato del congreso?
Tiene un diseño clásico de congresos académicos con la diferencia de que tendremos ponencias orales con invitados especiales pero también tuvimos la presentación de trabajos, que aparecerán tanto en forma de pósteres, con sesiones de evaluación, como en presentaciones orales. Algunos trabajos serán presentados junto con esas ponencias de invitados.
La intención es traer tanto el resultado de los trabajos académicos, respecto al desarrollo de ingredientes con potencial de uso cosmético, sus diferentes campos de actuación, desde la etnobotánica hasta la química más analítica, pasando por la seguridad de ingredientes cosméticos, pero también traer casos de cómo la industria consiguió, a partir de conocimiento establecido, llevar productos al mercado.
Muy felizmente, coincidió que acabamos de lanzar la línea Ekos Patauá, que tiene un ingrediente que cuenta esa historia. En ese proyecto tenemos conocimiento tradicional, ciencia, tanto en el acercamiento del conocimiento tradicional como en la lectura de esto en mapeos de actividad biológica. Tenemos la técnica de la cosmetología de elaboración de productos que refuerzan la estrategia y la actividad intrínseca de esos ingredientes, y finalmente un lanzamiento.
Es una historia del inicio al fin, un caso muy interesante que ilustra toda la temática que el congreso quiere traer, desde el respeto ético al conocimiento tradicional, la buena ciencia y cómo esto se transforma en valor para la sociedad. Al final, ese es el interés del congreso, de promover el valor de la fitocosmética como un beneficio para la sociedad en su conjunto.
Todos los artículos que serán exhibidos son revisados por pares, de manera exenta. Esto no pasa por Natura. La Sociedad Internacional ya tiene un grupo establecido, pero tuvo el cuidado de seleccionar otros investigadores para las bancas de evaluación.
¿Puede adelantar algunas de las atracciones del congreso?
De las ponencias que esperamos escuchar, tenemos la del profesor Armando Cáceres, que es nuestro keynote-speaker. Él tratará de las plantas usadas por la civilización Maya como súper alimentos, trayendo toda esa conexión entre conocimiento tradicional y su uso, cómo la ciencia hace hoy ese análisis y validación. Otra invitada es Cristiane de Moraes, que es representante en Brasil de la Union for Ethical Biotrade (UEBT), una organización no gubernamental que trabaja globalmente con esas cadenas de cosméticos que tratan con comunidades tradicionales, cómo garantizamos el comercio ético entre grandes grupos y pequeños agricultores, recolectores, etc. Ellos mapean también cómo los consumidores entienden ese valor, que es una de las perspectivas que nos atrae como empresa, cómo ese valor vuelve a la sociedad, cómo ella percibe ese valor, y también cómo lo asegura y lo mide, entonces existe un trabajo de certificación involucrado. La idea es que ella cuente un poco del trabajo que desarrollan, llamado barómetro de la biodiversidad, y cómo este evoluciona en los países donde la UEBT actúa.
Esos son dos ejemplos de ponencias que ocurrirán durante el congreso, una con valor bastante académico y otra más enfocada al mercado y a la sociedad.
¿Por qué Natura está patrocinando este congreso?
Por un lado, tuvimos la invitación de la Sociedad Internacional de Ciencias Fitocosméticas, que me fue hecha hace algún tiempo, probablemente por la visibilidad que Natura tiene en ese trabajo. En la época, yo trabajaba en el núcleo de Manaus, cuando fui invitado a ingresar en la Sociedad, lo que después culminó en la invitación a organizar el congreso.
Desde la perspectiva de la empresa, queda cada vez más claro, que aunque no estuviéramos llamando a esto fitocosmética, este es un tema completamente adherente a las elecciones que la empresa hizo en el pasado. Entonces creo que la tendencia es que este acercamiento sea aún más perenne de aquí en adelante.