Comprender el papel de la microbiota, un ecosistema de millones de microorganismos que habitan en el cuerpo humano y ayudan en su funcionamiento, es el primer paso para un gran cambio cuando se habla de limpieza y cuidado de la piel.
Hoy, gracias a investigaciones de vanguardia que involucran lo más avanzado en el campo del conocimiento biológico, sabemos que cada individuo posee su propia microbiota como una firma personal e intransferible. Así, las bacterias dejan de ser las "enemigas número 1" y pasan a ser vistas como aliadas que deben ser tratadas de la manera correcta. Puede sonar extraño en un primer momento, pero tiene sentido. La microbiota protege su piel de bacterias externas, que pueden causarnos daños. El desafío entonces es crear productos que continúen limpiando la piel de la mejor manera posible, pero sin interferir con el ecosistema de la microbiota, garantizando que la piel siga siendo protegida.
Entra aquí el jabón Naturé Fom Fom, de Natura, un ejemplo de cómo un producto de higiene personal puede hacer su trabajo de limpieza al mismo tiempo que garantiza el mantenimiento de la microbiota humana.
Cuando lavamos las manos, hay una reducción natural de la cantidad de microorganismos de la piel. El problema es que durante este "vaciado", anterior a la recuperación de la microbiota a los niveles normales, agentes patógenos pueden aprovecharse e invadir la piel, ocupando el lugar de las bacterias benéficas y causando problemas. Es ahí donde entra la innovación de Naturé Fom Fom.
El jabón de Natura es lo que permite que la microbiota se recupere de la limpieza manteniéndose en niveles similares al momento anterior de la limpieza, impidiendo la entrada de agentes externos potencialmente dañinos. Esto ocurre porque Naturé Fom Fom crea un "escudo" protector sobre la piel, que permite a la población original de la microbiota recuperarse, mientras que microorganismos indeseables son mantenidos afuera.
Luciana Vasquez, Gerente de Ciencia de Natura, explica que el ecosistema habitado por los microorganismos de nuestra piel puede compararse con una sala llena de sillas. Mientras los asientos estén ocupados por bacterias comensales, benéficas para el cuerpo, no hay problema. Pero, cuando están vacíos, se convierten en un plato lleno para los transitorios, estos sí causadores de daños, como inflamaciones y otras enfermedades. Por eso, dice Luciana, la importancia de la existencia de un escudo protector que pueda mantener la puerta sellada mientras la microbiota original se recupera.
Este es un ejemplo concreto de cómo las investigaciones en torno a la microbiota pueden llevar al desarrollo de productos más inteligentes y con más beneficios para el consumidor de Natura. Y es por eso que la empresa invierte tanto en innovación y tecnología. Así, garantiza que sus productos estén alineados con el conocimiento más avanzado, y que sus consumidores disfruten de estas ventajas únicas.