Estudio realizado por Natura en colaboración con el InCor de la USP muestra que el humo, la exposición a los rayos solares y el sobrepeso pueden ser tan decisivos como el factor genético
Tener una piel bonita y saludable puede depender más de la rutina de lo que muchos imaginan. Un estudio conducido por científicos de Natura y del Instituto del Corazón (InCor), de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP), mostró que los hábitos de una persona pueden ser tan decisivos para definir la apariencia y la salud de la piel del rostro como los factores genéticos. A lo largo de cuatro años, alrededor de 2,5 mil voluntarios participaron en la investigación, la más grande realizada sobre la piel de la población brasileña.
El estudio indicó que las principales características que llevan a la percepción de envejecimiento de la piel son la pérdida de hidratación y elasticidad y el aumento de arrugas en la región de los ojos. El sobrepeso, la exposición al sol y el humo fueron señalados como los principales villanos de la salud del rostro, siendo que el aumento de “patas de gallo” fue asociado al cigarrillo.
De acuerdo con los resultados, la elasticidad es 60% influenciada por factores comportamentales y ambientales y 40% por factores genéticos. En el caso de la hidratación, la genética es preponderante (60%), pero los hábitos y el ambiente también influyen significativamente (40%).
La investigación reveló que la alimentación y el peso pueden hacer que el rostro parezca más graso de lo que es genéticamente. “Vimos que el 80% de la oleosidad es determinada por la rutina. Es como si la herencia genética fuera ‘enmascarada’ por los hábitos”, afirma Alexandre Pereira, coordinador del grupo de genética humana del InCor. La oleosidad aumenta la propensión a puntos negros y granos y hace que los poros sean más evidentes.
Las voluntarias que participaron del estudio y se declararon fumadoras presentaron más manchas, además de una reducción en la capacidad de elasticidad e hidratación del rostro. La actividad de la capa protectora de la piel, llamada barrera cutánea, mostró aún una relativa peoría en aquellas que estaban por encima del peso ideal – considerando edad y altura. “La influencia genética en la barrera cutánea es prácticamente nula, es decir, está totalmente regulada por efectos ambientales, biológicos o hábitos de vida”, explica Pereira, del InCor.
El uso de filtro solar y de hidratante fue señalado como aliado de la piel saludable. El uso frecuente del primer producto fue asociado a una mejora significativa de la elasticidad. “Cuando la piel tiene poca elasticidad, los signos de envejecimiento, como arrugas, se vuelven más evidentes”, dice Daniel Gonzaga, director de desarrollo de producto de Natura. El hidratante fue relacionado a la percepción de una piel más joven. En una prueba ciega, dermatólogos clasificaron a los participantes de la investigación de acuerdo con la edad percibida y la cantidad de signos en el rostro. Los que usan hidratante presentaron menos arrugas y fueron considerados más jóvenes de lo que realmente son.
“Natura es la marca que mejor conoce la piel brasileña y este estudio refuerza aún más nuestro conocimiento científico sobre el tema. Con estos descubrimientos, buscamos mejorar constantemente nuestros productos, como nuestras líneas de cuidado del rostro y de protección solar”, afirma Gonzaga. Natura destina alrededor del 3% de su ingreso neto anual a proyectos de innovación e invirtió R$ 221 millones en el área en 2015.
Los investigadores evaluaron la piel y los hábitos comportamentales de 1,4 mil mujeres y hombres en Baependi, en el sur de Minas Gerais, entre 2012 y 2015. La ciudad fue elegida por tener una amplia distribución étnica y genética, que puede ser comparada con la media de la población brasileña. Por ser un municipio pequeño, con baja movilidad poblacional, fue posible hacer un análisis del ADN de personas de la misma familia para descubrir la heredabilidad, es decir, la influencia genética de cada característica en la piel.
Una segunda fase de la investigación, que correlaciona hábitos alimentarios a la salud de la piel, se realizó en São Paulo entre 2012 y 2016, con 1,1 mil personas. El estudio asocia la dieta ovolactovegetariana – que excluye carne roja, pescado y pollo de la alimentación – a una mejor hidratación de la piel y una menor ocurrencia de manchas y arrugas.
Infórmate más:
¿Hábitos o genética? ¿Qué influye más en las arrugas de la piel?
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