En la Amazonía existe una flor envuelta en mucho misterio. Una especie que florece una única vez al año, durante una noche de luna llena, momento en el que exhala un perfume muy expresivo. Varios investigadores se han encantado con la Flor de la Luna. La exuberante especie, de flor blanca y tallo rojo, que crece en las márgenes de los ríos de aguas negras de la Amazonía, ahora sirve de inspiración para un nuevo lanzamiento de Natura Ekos.
Mucha investigación, tecnología y un toque de arte fueron necesarios para crear la fragancia de la nueva colonia de Ekos. El área de Bioagricultura de Natura encontró, a través de una revisión de literatura, documentos sobre las especies de Selenicereus y sus historias, como el nombre botánico que se refiere a Selene, diosa de la Luna. También traían la descripción botánica de la planta y del perfume que exhala la Flor de la Luna (*). Las ilustraciones de la británica Margaret Mee, que se dedicó a dibujar especies de la Flora Amazónica, revelaron la belleza de la flor. "Conocíamos el trabajo de Margaret Mee y su dedicación a la conservación de la Selva Amazónica. Estudiamos el trabajo de un investigador que hizo una descripción detallada del perfume de la planta. Este perfume solo se exhala en el momento en que la planta florece, por un corto período de tiempo. Todas estas referencias fueron muy importantes para la formulación del proyecto”, destaca Débora Castellani, investigadora de Bioagricultura de Natura.
Había algunas dificultades específicas en el trabajo con la Flor de la Luna. Por todas las características que hacen que la planta sea tan especial, no era viable utilizarla directamente como ingrediente de un producto. “Estamos hablando de una especie que solo ocurre en la región del Río Negro, que tiene floración nocturna y solo florece una única noche al año. Margaret Mee esperó muchos años para poder ver la flor y sentir el perfume una única vez”, explica Débora. Pero era posible buscar una composición de ingredientes que pudiera reproducir el perfume y la atmósfera misteriosa en torno a la planta. Esa fue la misión de la perfumista Verónica Kato. “Mi idea fue intentar traducir el momento en que esta flor abría y perfumaba el entorno. Expresar en una fragancia todas las sensaciones de ese lugar, no solo de la flor, sino de lo que la rodea, del momento en que está abriendo, unir la planta, el misterio, la sensualidad, el río y la noche en una misma composición olfativa”, aclara Verónica.
Para desarrollar la fragancia exclusiva, la perfumista de Natura contó con el apoyo de información de la literatura científica con datos de análisis de cromatografías de la Flor de la Luna (*). “La cromatografía se realiza a través de un aparato que capta el perfume y descompone sus componentes. Estudiamos el artículo de este investigador que utilizó el cromatógrafo en el momento de floración de la Flor de la Luna, lo que le permitió describir cuáles eran los perfumes mayoritarios, en mayor concentración, entre otra información”, explica Débora. Con la información sobre la Flor de la Luna, la Selva de Igapó, las aguas negras de los ríos y el toque artístico que no puede faltar, la perfumista Verónica Kato llegó a una fórmula. “En perfumería se dice que el perfume es una mezcla de arte y ciencia. Mi trabajo no fue simplemente reproducir un olor, sino intentar traducir toda la atmósfera en torno a esa planta en una fragancia diferenciada”, resalta la perfumista.
Después de un año de mucho trabajo, la fragancia Flor de la Luna firma una etiqueta de Ekos. “Es una fragancia que trae un floral blanco, para causar la sensación embriagadora y reproducir el perfume de la flor. Recurriendo a notas de especias de la región amazónica para traer el misterio del florecimiento de la flor. La noche y la sensualidad están representadas por notas de vainilla y el entorno, del río y de la selva está representado por notas un poco más verdes”, describe Verónica. Con el perfume de la Flor de la Luna en el aire, la sensación es de un deber cumplido más. “Cada vez que estamos trabajando en un proyecto siempre da ese frío en el estómago, porque la perfumería es algo subjetivo, no siempre es tan concreto, pero tuvimos un resultado muy feliz con esta fragancia, a la gente le encantó”, finaliza Verónica.
(*) Barthlott, W., Porembski, S., Kluge, M. et al. Pl Syst Evol (1997) 206: 175. doi:10.1007/BF00987947