La discusión en torno a las pruebas en animales en la cosmética aún estaba en sus inicios cuando Natura decidió eliminar esta práctica. En 2016, la empresa alcanzó la marca de diez años sin realizar pruebas en animales. Un largo camino de investigación e inversión en tecnología ha sido recorrido para hacer posible este pionerismo y tendrás la oportunidad de conocer los detalles de esta historia aquí en nuestro blog.
Hoy, no solo Natura sino toda su red de proveedores de materia prima siguen protocolos internacionales para garantizar la seguridad y la eficacia de los cosméticos fabricados, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de animal durante el proceso. Llegar a este modelo de fabricación a mediados de los años 2000 no fue fácil, ya que los laboratorios aún intentaban mejorar alternativas a las pruebas en animales y era necesario esperar el avance de las tecnologías o crearlas por cuenta propia para poder adoptarlas. La científica de la Dirección de Seguridad del Consumidor, Vanessa Rocha, cuenta que la inauguración de la oficina de Natura en Francia ayudó a acelerar el proceso. “Cuando llegamos a Francia, tuvimos un contacto más cercano con la discusión, que ya estaba más avanzada en Europa, en torno a las pruebas en animales en productos cosméticos y luego en ingredientes. Natura tomó la decisión corporativa, totalmente alineada con sus valores y creencias, de prohibir la práctica de su rutina y comenzó el trabajo de transición hacia un nuevo modelo. Era necesario empezar desde cero y traer equipos e investigadores preparados para realizar este trabajo en Brasil”, destaca.
Además de las inversiones en equipos para el laboratorio en Brasil, también se creó un laboratorio en Francia, que permitió a la empresa estar más cerca de las tecnologías alternativas a medida que estas iban surgiendo. Con las estructuras instaladas, las pruebas alternativas al uso de animales comenzaron con la utilización de modelos más simples, en cultivo celular, y evolucionaron hacia el uso de modelos de piel equivalente, también conocida como piel 3D. “En un primer momento, tratábamos los modelos en cultivo celular con ingredientes y analizábamos si ese componente causaba algún efecto tóxico o alteración en la célula. Este trabajo comenzó incluso antes de 2006, aún dentro del período de transición”, cuenta Vanessa. Posteriormente, junto con el cultivo celular, la empresa también comenzó a trabajar con modelos de piel artificiales desarrollados en laboratorio. “El modelo de piel 3D fue una tecnología bastante revolucionaria en Europa y nosotros fuimos la primera empresa brasileña en utilizar esta novedad para desarrollar nuestros productos, allá por 2006”, complementa la científica.
Para evolucionar a lo largo de los últimos diez años en el uso de metodologías alternativas de pruebas, Natura trabajó en asociación con muchos investigadores. En un proyecto desarrollado con la Unifesp y el apoyo de FAPESP, la empresa fue pionera en el desarrollo de métodos alternativos al uso de animales para pruebas de alergia. En total, fueron más de 20 asociaciones con universidades e institutos de investigación nacionales e internacionales, que contribuyeron al desarrollo de 67 metodologías, con estudios en biología celular, modelos 3D de piel y córnea, células madre, biología molecular e in silico, entre muchos otros. “Evolucionamos junto con la evolución de la ciencia, cuanto más modelos biológicos y metodologías teníamos disponibles, más avanzábamos en la adaptación de esos modelos a la realidad de Natura. No sustituimos un modelo por otro, vamos agregando y utilizando el mejor modelo para cada necesidad”, aclara Juliana Lago, investigadora del área de Investigación Avanzada.
Aplicación de la biología computacional
En el complejo trabajo de pruebas en cosmética, tan importante como el modelo utilizado – si modelo celular o piel artificial – es la confiabilidad y la optimización del proceso. Actualmente, uno de los principales avances de Natura en la mejora de sus pruebas está en el empleo de técnicas de evaluación a gran escala y en la biología computacional. Con el uso de estas herramientas, es posible realizar análisis moleculares a gran escala, que permiten la generación de respuestas más completas en cuanto a los perfiles de seguridad y funcionalidad biológica al mismo tiempo. De esta forma, la información obtenida posibilita la construcción de bases de datos que pueden ser reutilizadas y correlacionadas de acuerdo con las necesidades de la empresa. “Con estas herramientas, es posible predecir las reacciones de cada ingrediente y lo que puede provocar en un determinado modelo, optimizando y/o reduciendo la necesidad de realizar pruebas en laboratorio”, explica Daniela Zimbardi, investigadora del área de Investigación Avanzada de Natura.
Con el cruce de la información generada es posible saber, con mucha más agilidad, qué tipo de ingrediente es más indicado para cada propósito. “En lugar de realizar pruebas aisladas para evaluar la acción antioxidante, otras para evaluar el perfil inflamatorio, o otras para verificar mecanismos involucrados en la hidratación de la piel, logramos realizar diversas análisis al mismo tiempo, lo que hace que el proceso de descubrimiento de funcionalidad y seguridad sea más ágil y también confiable, permitiendo identificar ingredientes con perfiles toxicológicos no deseados y, además, dirigirlos hacia los mejores beneficios funcionales que puedan proporcionar para la piel”, refuerza Daniela.
Después de tantos años de inversiones en métodos alternativos al uso de animales, la meta de Natura es seguir como ejemplo en este modelo de fabricación en Brasil. “Tomamos el mejor conocimiento disponible en la literatura científica y lo adaptamos a la realidad y a las necesidades de Natura. Vamos a seguir utilizando lo más avanzado en términos de nuevas tecnologías y conocimiento para traer productos seguros y eficaces para los consumidores”, finaliza Juliana.