El desafío era encontrar un nuevo activo antienvejecimiento que proviniera de la biodiversidad brasileña. Se recorrió un largo camino de investigación, involucrando diversas áreas de Natura y socios, para que el equipo llegara al extracto de jatobá, un activo que aumenta la producción de colágeno y que ya se está utilizando en la composición del nuevo Chronos 45+ Firmeza y Radiancia. Hoy, vamos a recordar este recorrido de investigación e innovación para dar una muestra del tamaño del trabajo de bastidores necesario para que un producto finalmente llegue al mercado.
La historia del extracto de jatobá en Natura ya tiene más de diez años. En ese momento, la empresa comenzó a observar el uso de polisacáridos con actividad biológica en cosmética. Al estudiar esta clase de compuestos, se identificó que los polisacáridos de jatobá podrían tener efectos interesantes en la piel. Para confirmar su hipótesis, Natura abrió varias líneas de investigación. La primera de ellas involucraba al equipo de Bioagricultura, área responsable del desarrollo de nuevas cadenas productivas. Era necesario mapear los lugares de ocurrencia del jatobá para descubrir si era viable utilizarlo como activo a escala industrial y, para eso, buscamos ayuda de la Universidad Federal de Viçosa (UFV) y de la Sociedad de Investigación Forestal (SIF/UFV).
“El jatobá es una especie arbórea tardía, que encuentra condiciones ideales para desarrollarse después de que el bosque ya está comenzando a formarse. Es una especie de crecimiento más lento, que necesita al menos 12 años para comenzar a producir semillas”, explica Camila Brás, investigadora del área de Bioagricultura de Natura. Ante este perfil de la especie, se volvía inviable iniciar un cultivo. Era necesario identificar regiones de ocurrencia del jatobá, con plantas ya establecidas y produciendo frutos. Para eso, Camila – que en ese momento era socia de Natura y estudió el jatobá en su maestría – recurrió a trabajos científicos y herbarios en varias universidades del país. “Fui a herbarios en las Universidades Federales de Minas Gerais, Ouro Preto, Viçosa, Lavras, en el Jardín Botánico de Río de Janeiro y listé los registros de ocurrencia del Jatobá en las varias regiones de Brasil”, explica.
A partir de la información recogida en los herbarios, Camila notó un mayor número de registros en los estados de Espírito Santo, Bahía, Goiás y Minas Gerais. Junto al equipo de SIF/UFV, inició una serie de expediciones a los lugares para confirmar la presencia del jatobá y evaluar la viabilidad de crear una cadena de producción de semillas. “Con el apoyo de instituciones, ingenieros forestales conocidos y de moradores locales, nuestro equipo visitó varias áreas hasta encontrar, en Goiás, una macrorregión con varios jatobás productivos, esencial para lo que necesitábamos”, recuerda Camila.
Uno de los productores ya trabajaba con otros frutos del cerrado y hacía uso de la pulpa del jatobá. “Funcionó muy bien porque ya usaban la pulpa, pero nuestro interés era la semilla. De esta forma, la cadena quedaba muy ajustada. Buscamos socios que nos ayudaran en el procesamiento de las semillas, para garantizar las condiciones ideales para la obtención del activo, y fuimos mejorando esta cadena”, explica Camila.
Enfoque en el laboratorio
Mientras Camila viajaba por Brasil, otras áreas de Natura realizaban investigaciones para confirmar las propiedades del jatobá y sus efectos en la piel. Para el área de Ingredientes, el desafío era identificar las sustancias químicas presentes en la planta y viabilizar la extracción de sus propiedades con potencial cosmético. “Identificamos las sustancias que la planta produce y luego tenemos que desarrollar y optimizar el proceso de extracción para concentrar los compuestos de interés, en busca de un extracto potencializado que pueda ser producido a escala industrial. Nuestro proceso de extracción fue patentado y sigue los principios de la química verde, utilizando principalmente solventes como agua y agro-solventes”, explica Pamela Araujo, investigadora de Ingredientes de Natura.
A continuación, el área de Tecnologías Cosméticas Avanzadas investigaba cómo el extracto de jatobá actúa en los mecanismos biológicos involucrados en el proceso de envejecimiento de la piel, en un intento de confirmar sus beneficios. “Colocamos el jatobá en contacto con células provenientes de la piel, in vitro, y evaluamos si, de hecho, logra estimular estas células a producir más colágeno. Después de varias pruebas y mejoras, logramos confirmar nuestra hipótesis de que el jatobá puede aumentar el colágeno, la elastina y reducir la glicación, proceso biológico que daña las proteínas de la piel durante el envejecimiento”, explica Juliana Lago, investigadora de Tecnologías Cosméticas Avanzadas.
Todas las áreas actúan simultáneamente y comparten información y descubrimientos para producir el mejor activo, con efectos benéficos para la piel comprobados científicamente. “Nada ocurre de forma aislada. El área de Bioagricultura tiene que viabilizar la producción de la materia prima vegetal, pero también tenemos que confirmar sus beneficios y garantizar su seguridad”, aclara Juliana. “Después de que ponemos a disposición el extracto, necesitamos hacer una serie de pruebas para estandarizar su especificación, donde los principios activos son monitoreados. Así es posible hacer un control de este ingrediente y garantizar su calidad, seguridad y eficacia”, complementa Pamela.
Después de años de investigación incesante, el extracto de jatobá está disponible como parte del relanzamiento de la línea Chronos, devolviendo el brillo y la elasticidad a la piel de mujeres mayores de 45 años. “Todas las pruebas muestran que el extracto es muy eficiente en lo que se propone hacer y estamos satisfechos con el resultado”, concluye Juliana.
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