Lanzado recientemente en São Paulo, ya está en funcionamiento el Centro de Investigación Aplicada en Bienestar y Comportamiento Humano. Resultado de una asociación de Natura con la FAPESP (Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo), la iniciativa prevé una inversión de R$40 millones a lo largo de diez años en investigaciones en las áreas de neurociencias, psicología positiva, psicología social, neuroimagen, neuropsicofisiología, psicometría, estudios poblacionales y longitudinales.
Sediado en el Instituto de Psicología de la USP (IPUSP), el Centro está formado por una red de investigadores de las áreas de psicología y neurociencias de la Universidad de São Paulo (USP), de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) y de la Universidad Presbiteriana Mackenzie (UPM). Cerca de 30 investigadores conectados en red desarrollarán proyectos cooperativos de investigación científica y tecnológica, articulando instituciones de investigación de Brasil y del exterior, además de Natura.
La iniciativa es la primera en el área de Humanidades en operar a partir de un modelo de financiación compartido entre una empresa privada y una agencia pública de apoyo a la investigación. Del total de inversión programada para el proyecto, R$ 20 millones serán divididos igualmente entre Natura y FAPESP. Otros R$ 20 millones serán gastados como contrapartida por las universidades, en forma de apoyo institucional y administrativo a los investigadores involucrados, incluyendo salarios e infraestructura.
Coordinado por Emma Otta, profesora titular del Departamento de Psicología Experimental de la USP, y por Patrícia Tobo, gerente científica de Ciencias de Bienestar de Natura, el Centro tiene como fundamento dos áreas principales. La primera de ellas es la psicología positiva – que tiene su enfoque en el estudio y desarrollo de las cualidades humanas y de los aspectos saludables de la vida, como sabiduría, creatividad, coraje, ciudadanía, entendiendo que la promoción del bienestar no es lo mismo que la reducción del malestar. La segunda área de estudios es la neurociencia cognitiva – que estudia la atención, la memoria y el lenguaje, además de la regulación emocional y su influencia en las relaciones sociales, en cuestiones como raza, género y condiciones sociales, entre otros factores.
Inicialmente, los investigadores del centro se articularán en torno a 11 proyectos orientados al desarrollo de indicadores de bienestar, mediante estudios sobre el reconocimiento y la regulación de emociones, así como la influencia del contexto familiar y de la sociedad en las relaciones humanas. Temas ligados a la industria cosmética – como la manera en que las fragancias y el maquillaje pueden alterar el estado de ánimo y la autoestima de las personas – también serán estudiados.
Para Gerson Pinto, vicepresidente de innovación de Natura, el Centro posibilita un profundización en el tema del bienestar, razón de ser de la empresa. "El Centro permitirá agregar una dimensión aún más profunda de este conocimiento, al mismo tiempo que amplía nuestro entendimiento de la población brasileña", afirma.
Una de las coordinadoras del Centro, Emma Otta, destaca la importancia de la inversión en un área del conocimiento que es multidisciplinar y puede traer nuevas perspectivas para el desarrollo del bienestar en la sociedad. Para ampliar su impacto, el Centro cuenta con coordinaciones dedicadas a la transferencia de tecnología de los resultados generados y a su incorporación en acciones de educación y difusión junto a la sociedad.
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