Lograr producir al menos 16 toneladas de pataqueira, una planta típica de áreas inundadas de la Amazonía, hasta entonces sin un sistema de producción definido, para el lanzamiento de una nueva línea de productos Ekos. Ese fue el desafío que llegó a la mesa de Daniel Oliveira, ingeniero agrónomo que trabaja en el área de Bioagricultura de Natura. El área, que integra la Dirección de Investigación Avanzada, es responsable de viabilizar el uso por parte de Natura de plantas con potencial de uso cosmético, a partir del desarrollo del cultivo, manejo forestal y otras técnicas.
La tradición y la suavidad de la esencia de la pataqueira despertaron, ya en 2007, el interés de la perfumista oficial de Natura, Verônica Kato. En esa ocasión, se realizaron algunos estudios con la planta y el área de innovación llegó a generar el aceite esencial de pataqueira, que pasó por todas las pruebas y procesos de aprobación. Pero no había, en ese momento, el conocimiento necesario para realizar la producción a gran escala de la planta. A Daniel le correspondió asumir el desafío de desarrollar la cadena del aceite esencial de pataqueira y sabía que la tarea no sería fácil.
El año era 2012 y Daniel ya conocía ese deseo de Natura de utilizar la esencia de pataqueira en sus productos. La planta, nativa de la Amazonía, es uno de los ingredientes presentes en el baño de olor, tradicional en las festividades de San Juan y fiestas de carimbó realizadas en Belém, en Pará. En una tina, diversas plantas y hierbas se ponen en remojo para liberar sus aceites esenciales. El agua aromatizada resultante del proceso se coloca en la entrada de las fiestas, disponible para quienes desean oler bien y atraer buenas energías.
Los obstáculos comenzaban en el cultivo. La pataqueira es una planta que crece a las orillas de igarapés amazónicos, en suelos inundados por agua. Estas regiones son consideradas áreas de preservación permanente, áreas naturales intocables que no pueden ser cultivadas con fines económicos. “Necesitábamos viabilizar volumen y cantidad de la planta en el estándar de calidad necesario para lanzar el producto y mantener la línea. Y, para eso, tendríamos que encontrar formas de cultivar esta planta, casi acuática, en otras áreas que no fueran su hábitat natural”, resume él.
Para lograr el objetivo, el ingeniero agrónomo recurrió a la asociación y conocimiento de las comunidades locales.
Una nueva forma de cultivar, en conjunto
“En la tradición local, el cultivo de la pataqueira se realiza con el uso del fuego. Se quema la vegetación alrededor del igarapé para, a continuación, sembrar la planta. Necesitábamos encontrar una nueva forma, sin usar fuego, sin utilizar insumos químicos y fuera de los igarapés, que son áreas protegidas”, resume Daniel.
Había otras premisas importantes. Era necesario promover el cultivo de la planta en la misma época en que ocurre en la naturaleza, aprovechando las lluvias y las temperaturas más suaves del invierno amazónico, minimizando así la posibilidad de que surgieran diferencias en el olor y en la composición química de la pataqueira, lo que, en caso de ocurrir, podría inviabilizar todo el proyecto.
Con todos estos factores considerados, el primer paso fue encontrar familias interesadas en compartir el desafío con Natura. La primera comunidad a ser contactada fue la de Boa Vista, en Acará – alrededores de Belém, que ya tenía una asociación con la empresa en el suministro de Priprioca y Capitiú, dos activos de Ekos. De 35 familias que componen la comunidad, diecisiete aceptaron participar del proyecto y ayudar en el desarrollo de una nueva técnica de cultivo para la pataqueira.
La unión del conocimiento local y las técnicas de la agronomía dio frutos. Se realizaron pruebas en forma de canteros irrigados de horticultura, muy lejos de los igarapés. “Realizamos diferentes tipos de cultivo simultáneos, algunos propuestos por mí y otros por la comunidad, hasta que se definió un sistema de plantación conjunta. Fue una gestión colectiva de todo este proceso y entre errores y aciertos, los caminos fueron surgiendo, hasta que tuvimos éxito”, recuerda el ingeniero.
Con el sistema en mano, Daniel salió en busca de más gente para ayudar en la producción. “Nos dimos cuenta de que las familias que aceptaron el proyecto no tendrían condiciones de asumir todo el volumen que necesitábamos y también identificamos que, a priori, nuestros socios tenían un perfil más extractivista y menos agricultor, necesitábamos un refuerzo en nuestra producción”, dice.
La segunda comunidad contactada fue la de Campo Limpo, también en los alrededores de Belém, en Santo Antônio do Tauá, formada por agricultores acostumbrados a la producción de diversos tipos de hortalizas, ya socios de Natura en la producción de priprioca, estoraque y capitiú. A esta altura el nuevo sistema de cultivo estaba definido, solo había que refinar y orientar el cultivo. Esta vez, doce de las cuarenta familias de la comunidad se interesaron en participar. Se les orientó sobre el tipo de abono que debía usarse para alcanzar los mejores resultados, la cantidad de agua, la forma de preparar la tierra, y toda la información que las investigaciones de la primera etapa de trabajo habían proporcionado.
El esfuerzo de los técnicos y de los agricultores dio resultado y las 16 toneladas fueron conquistadas, con composición química y características olfativas iguales a las originales, permitiendo el lanzamiento de nuevos productos de líneas de Natura, incluyendo novedades en 2016. “Lo logramos. Entregamos a la perfumería Natura un aceite esencial exclusivo, natural de Brasil, producido en un sistema agroecológico y orgánico”, celebra Daniel.
Un nuevo activo para Natura, una nueva oportunidad para las comunidades
Con el éxito del proyecto de desarrollo de la cadena de pataqueira, el aceite esencial de la planta pasó a ser uno de los activos de Natura, disponible, incluso, para futuras líneas de productos. Las comunidades locales también se involucraron aún más con el proyecto y, actualmente, todas las familias de Campo Limpo y Boa Vista participan en el cultivo de pataqueira.
“Mantenemos una asistencia técnica dentro de las comunidades para orientar el cultivo a las familias que aún tenían dudas sobre el proceso y garantizar la calidad de toda la cadena”, explica Daniel.
El trabajo de desarrollo del sistema de cultivo permitió ganancias importantes, además de un sistema eficiente de producción que, posteriormente, atrajo al 100% de las familias de las dos comunidades socias, con reducción del tiempo de cultivo, de seis a tres meses, y aumento del 60% en el rendimiento en la extracción del aceite esencial.
Hoy, la pataqueira que vivía solo en los igarapés integra el día a día de los agricultores de las comunidades, ganando nuevos contornos de tradición. “Una de las comunidades tiene un grupo de mujeres que cantan y bailan carimbó, un ritmo musical típico del Estado de Pará. La planta ganó letra y música y está presente en las fiestas y presentaciones del grupo. Es muy bonito de ver”, destaca el ingeniero.
Ve: Manual de Buenas Prácticas de Producción de Pataqueira de naturacampus
¡Saber más!
Conoce otro proyecto colaborativo de Natura que optimizó el proceso de secado de Murumuru.