Natura lanzó en abril de este año una línea de hidratación a base de Ucuuba, un árbol que debido al uso intensivo de la madera en los años 80, hoy está amenazado en la Amazonía. Cada vez que Natura trabaja con una materia prima originada de una especie amenazada, la adopción de la nueva fórmula está condicionada a la existencia de un proyecto de conservación, para garantizar un proceso con buenas prácticas de manejo y el uso sostenible de este recurso. El caso de la nueva línea Ucuuba no fue diferente, y Natura buscó en el universo académico especialistas para desarrollar en asociación un estudio sobre la conservación de la especie en las comunidades rurales proveedoras de semillas.
Fátima Pinha Rodrigues, investigadora vinculada a la Universidad Federal de São Carlos (UFSCAR) asumió el desafío y sugirió un modelo en el que las comunidades formaran parte no solo de la cosecha, sino también de la conservación de la especie. “Nos dimos cuenta de que no es posible hacer la preservación de la Ucuuba en áreas naturales sin agregar la participación de las comunidades que utilizan este recurso forestal”, explica Fátima, quien acumula una experiencia de más de dos décadas en programas que estudiaron la ecología de la especie en el campo hasta la explotación maderera, además de haber participado en la elaboración de la legislación que prohibió la tala debido a los grandes impactos.
“Actuamos de forma participativa con las comunidades que están involucradas. Ellas participan en varias acciones como los levantamientos de datos en el campo, la producción de plántulas, hasta la toma de decisiones. Podemos decir que es una unión universidad, empresa y comunidad”, concluye la investigadora.
A partir de este intercambio de conocimientos, Natura elaborará, en colaboración con la UFSCAR, un manual de buenas prácticas que posibilite la producción sostenida de la semilla y la conservación de la especie en el área donde se produce. “Creo que el intercambio entre el conocimiento científico y el conocimiento tradicional es un gran valor que este proyecto está aportando”, resalta Carolina Domenico, investigadora del área de tecnologías sostenibles de Natura.
Si antes las familias ganaban dinero con la venta de la madera, hoy es más rentable explorar la semilla, que proporciona un ingreso hasta tres veces mayor. Los árboles, que tardaban hasta diez años en alcanzar su tamaño ideal para la tala, ahora son más valorados en pie. La naturaleza agradece.