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La línea Tododia trae ingredientes producidos por biofábrica.

La línea Tododia trae ingredientes producidos por biofábrica.

Detrás de la ultra hidratación de la nueva línea de productos Frambuesa y Pimienta Rosa de Natura Tododia, existe un gran y pionero proyecto de biotecnología que logró traer una nueva posibilidad de experiencia sensorial aliada a la reducción de impactos ambientales: la producción de aceite a partir de microalgas.

 

Noemi Vieira, investigadora del grupo de investigación avanzada del área de ingredientes de Natura, participó de este proceso. Ella es responsable de traer ingredientes de origen biotecnológico para los productos de Natura. “Este proyecto fue desarrollado en colaboración con Solazyme, una empresa estadounidense de biotecnología, que estaba montando una fábrica en Brasil. Teníamos como interés mutuo trabajar con una tecnología que pudiera traer reducción de impactos ambientales”, cuenta. En esta colaboración, Solazyme se encargó del desarrollo del aceite, mientras que Natura realizaba las pruebas para verificar la viabilidad del uso cosmético del producto.

 

Entre los beneficios del nuevo ingrediente está la reducción del costo de aplicación en los productos y la reducción del impacto ambiental, ya que la emisión de carbono para producir este aceite es menor en comparación con otros aceites en línea. “Como se produce a partir de la fermentación de una fuente renovable, que es el azúcar – la microalga se alimenta del azúcar para producir el aceite – el impacto ambiental se ha reducido en más o menos un 60%, comparado con el aceite de canola que utilizábamos en los productos”, explica la investigadora.

 

“Además, logramos un rendimiento muy bueno”, celebra Noemi. El nuevo ingrediente proporciona un toque más seco y aterciopelado y transfiere esta característica sensorial al producto.

 

Otra ventaja del uso de la biotecnología es que factores como la estacionalidad no interfieren en el producto final: el aceite producido siempre tendrá la misma composición. “Cuando trabajamos con plantas, tenemos algunos problemas relacionados con la cosecha y la estacionalidad que pueden alterar algunos componentes del aceite. En la biotecnología, el proceso está bien controlado. Utilizando la microalga como una biofábrica, es posible producir un ingrediente de forma reproducible, manteniendo siempre el mismo tipo de producto sin mucha variación”, aclara.

 

Para ella, el mayor desafío fue aclarar sobre los procesos del desarrollo del ingrediente y convencer a las personas de que el aceite de microalga no es “ingenierizado”, sino que proviene de una biofábrica (microalga), capaz de producir el ingrediente en condiciones optimizadas de proceso. Noemi destaca que el objetivo no era competir con los aceites de la biodiversidad ya utilizados por otras líneas, sino ofrecer una nueva solución sostenible al área de desarrollo de productos. Esto, según ella, abrió muchas puertas para el desarrollo de más proyectos en el área de biotecnología.

 

Por su parte, la investigadora Priscila Ramos, del área de desarrollo de fórmulas de Natura, fue responsable del desarrollo del aceite exfoliante de la línea. Ella explica que el producto es una base oleosa y trae en su composición una alta concentración de aceites vegetales y también el aceite de microalgas.

 

“El gran diferencial es que, además de exfoliar, también hidrata la piel por hasta 24 horas. Como partículas exfoliantes, tiene azúcar orgánico dorado y también linaza dorada. Utilizamos exfoliantes naturales que no causan daños al medio ambiente”, defiende. Según Priscila, el hecho de que el aceite de microalgas se obtenga mediante un proceso bastante sostenible y con menor impacto lo hace muy atractivo para Natura.

 

“Tuvimos algunos desafíos incluso para conocer esta tecnología, cómo aplicarla y viabilizarla dentro de un proyecto. Con respecto al desarrollo de la fórmula, el principal desafío fue llegar a una sensorialidad adecuada. El aceite por sí solo normalmente tiene una sensorialidad un poco más pesada y queríamos una textura que brindara hidratación, pero de una manera más ligera y agradable al tacto”, recuerda la investigadora.

 

Talita Sandolin, que forma parte del grupo de investigadores de la categoría cuerpo de Natura, resalta que la sensorialidad fue muy importante, ya que, como la línea tiene varios productos, era fundamental que cada uno de ellos proporcionara una experiencia diferente. Ella también explica que el objetivo era traer productos con sensorialidades diferenciadas que despertaran un toque de feminidad y sensualidad en las mujeres. “Son productos que traen esa feminidad. Entonces miramos este concepto y lo traemos a nuestro laboratorio”. Concepto que, según la investigadora, fue muy bien aceptado por el público. “Es algo que quizás no esté en el día a día de todas las mujeres”, evalúa.

 

Sobre la participación en el proyecto, Talita asegura que el contacto con la biotecnología fue muy interesante. “Es una tecnología que llegó para quedarse. Vemos otros potenciales de materia prima que pueden ser obtenidos a través de la biotecnología. No se trata solo de costo o de sensorialidad, es un conjunto de posibilidades para innovar aún más en los productos y ofrecer algo diferenciado al consumidor”, concluye.