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Entrega y desapego son consejos para los próximos participantes del Hackathon.

Entrega y desapego son consejos para los próximos participantes del Hackathon.

Creatividad, cooperación, intercambio de conocimiento y desapego: estas fueron, en opinión de los participantes, las palabras que marcaron la primera edición de la maratón de prototipado promovida por Natura Campus. Se reunieron durante tres días con investigadores de Natura y del MIT Media Lab para buscar soluciones que ampliaran la experiencia del consumidor y promovieran la integración de los productos en el entorno virtual. La primera edición del Hackathon Natura Campus MIT Media Lab se llevó a cabo entre el 04 y el 06 de agosto de 2014, en la sede de la empresa, en Cajamar (SP). 

 

El pensamiento de co-creación de Natura fue lo que llamó la atención de la diseñadora mineira Ana Paula Lage. “Me gustó mucho el desafío. Ya me interesaba por el tema y había hecho un proyecto en la maestría que se ajustaba al tema, así que adapté este trabajo para presentarlo a la convocatoria del Hackathon. Además de esta coincidencia, ya tenía mucha admiración por Natura, por ser una empresa referente en innovación y co-creación. Presentarme a la convocatoria era una forma de acercarme a la realidad y poder experimentar, de verdad, este ideal innovador y colaborativo”, explica.

 

Para ella, la etapa de inmersión fue sensacional. “Por el sentimiento de grupo, por la diversidad de áreas de las personas involucradas y por la variedad de conocimiento. A pesar de haber grupos, no había la sensación de competencia, sino de cooperación. No tengo ningún recuerdo de competencia durante el evento. Además, la posibilidad de estar cerca de personas de una universidad que es referencia en innovación como el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) fue increíble”, recuerda.

 

El paulista Paulo Cassin, de Americana (SP), estudiante de Análisis de Sistemas con énfasis en Juegos Digitales, también fue atrapado por el clima del desafío. “El trabajo en grupo fue sensacional con la integración del personal de Natura y de un investigador del MIT en cada grupo, lo que aportó mucho”, afirmó. El Hackathon entró en la vida de Paulo más o menos un año después de su regreso a Brasil, tras un periodo trabajando en Silicon Valley. “Estaba muy arraigado con esta cosa de tecnología e innovación, lo que me dejó muy emocionado para participar de este tipo de evento”, recuerda. Aprender sobre el modelo comercial y otros puntos relacionados con Natura también fue bastante importante en la evaluación del estudiante. “El Hackathon fue, además de un intercambio de experiencias, un punto de contacto con un mundo diferente, un área diferente que aportó mucho conocimiento para todos nosotros”, evalúa.

 

Abandonar las ideas iniciales no fue una tarea fácil para los participantes, pero fue uno de los grandes aprendizajes del desafío. “La propuesta de desapego partió de los orientadores. Fue una desconstrucción real. El proyecto inicial era como una ‘muletilla’ que iba a permanecer con nosotros hasta el final. Nos quitaron eso, nos desestabilizaron y construyeron otra base para madurar las ideas. A partir de ahí, fuimos juntando el conocimiento de cada uno del grupo con la información que los especialistas de Natura nos daban sobre las marcas y los objetivos”, cuenta Ana Paula.

 

Según la diseñadora, la disponibilidad de materiales para desarrollar el prototipo fue muy importante. “Y había una persona del MIT que sabía mucho de electrónica, así que todo lo que pensábamos en hacer ella encontraba la manera de hacerlo realidad”, dice. Paulo complementa: “Lo interesante es que las ideas surgieron de conexiones entre personas diferentes, con experiencias diferentes. Había gente de Salvador, de Roraima, de todos lados. Eso enriqueció las ideas”.

 

En el momento en que participó del desafío, Paulo había comenzado a emprender y pudo llevar a su empresa mucho de lo que vivió en el Hackathon. “Llevé varias ideas que pude aplicar allí. Después de seis meses surgió la oportunidad de venir a Natura, trabajar en algunos proyectos aquí. Para mí fue una enorme realización. Ya estaba atento a esos proyectos que fueron creados en el Hackathon y ahora tengo la oportunidad de estar cerca de ellos. Para mí, eso ya fue un gran premio”, celebra.

 

Ana Paula también vio grandes avances en su propia profesión. “Haber participado y haber visto una manera de proyectar rápida y eficiente de esta forma fue mi mayor ganancia como diseñadora. Tuve la felicidad de que Natura quisiera dar continuidad al proyecto que mi equipo había propuesto. Eso fue muy gratificante. Tener una empresa tan fuerte en su portafolio es muy bueno”, concluye.

 

¿Y si tuvieran que dar consejos a los participantes del próximo Hackathon? ¿Qué dirían Paulo y Ana Paula?

 

“Diría que lleguen con el corazón y la cabeza abiertos para aprender mucho y absorber al máximo que puedan de todas las personas que estarán allí. Porque eso es lo más valioso de esta experiencia. Juntar y conectar el conocimiento de todos para la construcción de algo nuevo. Así que, aunque tengas tu idea, mantente abierto porque varias cabezas pensando en el mismo objetivo pueden pensar más que una y ahí el resultado es fantástico”, afirma Ana Paula.

 

Paulo resalta que el Hackathon no es solo para quienes están en el ámbito de la tecnología. Es para todos, con o sin experiencia en este tipo de desafíos. “Diría que las personas realmente participen, no solo para dar ideas, sino para vivir la experiencia. Esta es mi invitación: ven a ver la experiencia. Estar en este ambiente que favorece ideas, favorece la conexión entre las personas y el medio ambiente. Un consejo es ir sin apego a la idea y a lo que ya viviste. Las experiencias aportan, pero hay que estar abierto para aprender, como profesor y alumno. Siempre se puede aprender un poco más de las otras personas. Es muy difícil salir de la misma manera que entraste. Seguramente llevas muchas cosas también, incluso si no es el premio”, defiende.