En el artículo “Hacer con las Manos”, contamos cómo el movimiento Maker invirtió la lógica de la creación para emprendedores y estudiantes. Ahora, estas nuevas estrategias llegan a las áreas de innovación de las grandes empresas, trayendo procesos más económicos y participativos.
Heloísa Neves, coordinadora del FabLab del Insper, fundadora de We Fab y miembro del consejo del FabLab Brasil, escribió su tesis de doctorado sobre la frontera entre el movimiento Maker y la Innovación.
“Cuando comencé a investigar el tema ‘Maker Innovation’, empecé a hablar con muchos emprendedores corporativos de grandes empresas y con makers. Una cosa que noté es que cada uno de los lados era muy bueno en cosas distintas y que juntos podrían ser mucho más potentes. Las empresas son muy buenas en escala, calidad y en implementación de proyectos, pero ese rigor acaba sacando un poco la frescura y la creatividad de las personas.”, aclara.
Mientras en las grandes empresas imperaba el rigor, Heloísa observaba que en los MakerSpaces y FabLabs las personas tenían creatividad de sobra y prototipaban muy rápido. “Algo que en una empresa es muy complicado, en esos espacios era muy simple”, resalta. Fue ahí que la Innovación Maker comenzó a surgir. Una nueva propuesta de innovación, siguiendo el mismo principio del movimiento maker: innovar a través del hacer.
En este proceso, las etapas tradicionales como hacer la investigación, escribir el proyecto y esperar que la idea esté completamente cerrada para hacer el primer prototipo dejan de existir. “Yo parto del prototipo. Reúno un equipo de preferencia multidisciplinario, mezclo el equipo juntando makers y usuarios, pongo a todos en una sala y prototipo una idea. Puede ser que al final del día nuestra conclusión sea que no es bien eso. No importa que nuestra decisión sea prototipar otra idea al día siguiente. Es decir, a través de un proceso un poco inverso puedo reducir costos con un proceso mucho más ágil y un proceso mucho más fresco en creatividad”, argumenta.
El ambiente también genera una relajación que es buena para la innovación. “Hay esta frase que traemos del universo del software: fallar pronto, fallar siempre y fallar barato”, recuerda. Según ella, con el software parece más simple porque todo no es material. “Pensábamos que esto no se aplicaba al material porque el hardware siempre ha tenido ese proceso de ingeniería prácticamente. El proceso de levantar todos los costos, pensar en la calidad y luego es que se materializaba la idea”, ejemplifica.
De acuerdo con la especialista, la innovación maker trae una ganancia en calidad en el proyecto. “Escuché una frase de un director de innovación de Renault que me marcó mucho. Él me dijo: ‘Ya me cansé de llegar con un prototipo súper caro de un proceso ya finalizado que cuando lo presentábamos a la dirección no sentía que aún podía ser parte de este proceso’”, cuenta. “Cuando llego con un prototipo sucio hecho en una impresora 3D y le doy un marcador a la persona y digo ‘vamos a hacer juntos’, es otra cosa. Es mucho mejor que un prototipo caro y acabado. Ahí existe colaboración realmente. Ahí realmente este prototipo se convierte en un objeto de comunicación del equipo, un objeto a ser trabajado”, complementa.
La economía de recursos también es otro punto a favor. No es necesario llegar al final de un proyecto para descubrir el resultado. La prototipación en el medio del camino permite un ahorro muy grande de inversiones. “Si cada uno crea un proyecto diferente en su cabeza y solo después de un año va a crear el prototipo y verificar si es eso lo que estábamos pensando o no, eso es un atraso para el proyecto”, evalúa.
Por otro lado, por ser un proceso tan diferente, aún exige un gran trabajo de convencimiento. “A veces, al llegar con un prototipo sucio, no acabado, damos la impresión de poca seriedad y necesitamos sortear eso”, pondera. Aun así, Heloísa cree que el movimiento ha ido ganando cada vez más fuerza. “En Francia, donde tengo más contacto, donde hice más investigaciones, existen laboratorios muy grandes y esos laboratorios se están conectando con áreas de las ingenierías, con áreas muy serias. Tienen una asociación entre empresas que tienen makerspaces internos y han hecho una asociación entre ellos mismos para compartir conocimientos”, cuenta.
Para ella, el movimiento Maker es muy creativo, es muy impulsivo, va muy rápido, pero no se sostiene solo porque a los makers les falta esta cuestión de la gestión, esta cuestión de montar un ecosistema sostenible financieramente. “Tener empresas en el medio da seriedad al movimiento. Las personas comienzan a creer más en estos espacios, comienzan a invertir en proyectos y eso trae una sostenibilidad financiera al movimiento Maker, y también existe un intercambio de esos conocimientos que ayuda al movimiento Maker a crecer y profundizar más”, concluye.