Transformar una semilla amazónica en un producto innovador, generar ingresos para comunidades y estimular la preservación ambiental: estos fueron los logros de Natura al lanzar al mercado nuevos productos a base de Ucuuba. La nueva línea, lanzada en abril, es el resultado de un largo proceso de investigación y del compromiso de la empresa con la naturaleza y con las comunidades locales.
El potencial de la Ucuuba fue identificado en 2004, durante el mapeo de varias especies para el desarrollo de aceites y mantecas a partir de materias primas encontradas en la Amazonía. La gran diferencia del producto es el toque seco que la manteca proporciona, acompañado de una hidratación de hasta 48 horas, consecuencia de la alta concentración de compuestos que promueven este efecto prolongado.
Para comprobar el poder de la manteca de Ucuuba, se hicieron jabones con diferentes concentraciones y se observó que cuando se utiliza en menor cantidad, el producto no proporciona el mismo poder hidratante. Los jabones de la línea Ucuuba ofrecen hasta 8 horas de hidratación, lo que según las investigadoras involucradas en su desarrollo representa mucho más de lo que otros productos disponibles en el mercado son capaces de proporcionar.
Varios socios internos y externos están involucrados en este proceso. Dentro de Natura, las áreas de tecnologías de ingredientes, tecnologías sostenibles y tecnologías cosméticas actuaron en el desarrollo del nuevo activo. Para garantizar el éxito de esta misión, contaron con apoyo externo desde ajustes de maquinaria, para procesar la semilla garantizando la eficiencia productiva sin degradación de sus componentes, hasta la logística para mantener su calidad y la eficacia de sus componentes después del procesamiento.
Cintia Ferrari, Gerente Científica del área de Tecnología de Ingredientes y especialista en aceites y grasas, explica que un proyecto como este trae consigo una serie de desafíos, siendo uno de ellos relativo a la variabilidad de características de la materia prima, de origen natural. “Puedes ser el mayor especialista en el tema, pero cuando vas a la naturaleza, quien dicta las reglas normalmente es ella. Si el tiempo está seco, cambian las características, si llueve más, cambian las características. El trabajo es largo porque tenemos que intentar recoger la mayor cantidad de cosecha y variables de estas cosechas para tener una especificación más robusta”, aclara.
Por este motivo, es esencial garantizar la calidad de la semilla, y para ello es necesario concienciar a los pequeños productores de cooperativas, que son socios de suministro, de su importancia en la cadena productiva. “Necesitamos mostrar cómo la calidad de la semilla impacta en el producto. No existe aceite malo, existe semilla mala. Tenemos que involucrar y capacitar a estas comunidades para mostrar la importancia de ellas en la cadena productiva y la importancia de estandarizar la calidad de la materia prima para mantener la calidad del producto final. Una cosa es un lote pequeño, otra es trabajar a gran escala, con suministro de materia prima de 13 comunidades, ubicadas en regiones diferentes”, resalta Cintia.
Para Aurora Furtado, que trabaja en Natura en el desarrollo de fórmulas para el cuerpo, “otro desafío es desarrollar fórmulas que sean susceptibles a las especificidades de la materia prima”. La investigadora comenta que mantener la estructura y la composición de la manteca es muy importante para proporcionar la experiencia sensorial del producto. “De esta forma trabajamos con la manteca cruda. A pesar de no ser tan simple como trabajar con una manteca refinada, evita el aumento de impactos ambientales y la pérdida de las propiedades de la manteca”, concluye.
Para ella, el gran aprendizaje que queda para los próximos proyectos de innovación es la oportunidad de una vez más trabajar con la cadena productiva y transformar una materia prima en un producto desarrollado a gran escala. “Ese es el mayor desafío de todos los proyectos que involucran biodiversidad”, evalúa.