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Innovación abierta y colaborativa

Innovación abierta y colaborativa

Ya sea por el poder de generar impactos superiores en el nivel de la cadena de innovación, ya sea por el compartir de inversiones y riesgos, los consorcios son una tendencia principalmente para las actividades de investigación, desarrollo e innovación.

 

En busca del aumento del impacto y la maximización del esfuerzo de innovación abierta, las asociaciones se están volviendo cada vez más amplias, incluyendo una serie cada vez mayor de actores. Este fenómeno también converge con el movimiento de formación de redes de colaboración. Los conceptos de apertura y cooperación en I+D, conexión en red e interacción indican relaciones capaces de desempeñar un papel más relevante y a largo plazo en la generación de innovación en lugar de las colaboraciones caracterizadas solo por vínculos puntuales de asociación, como por ejemplo, un proyecto aislado, sin la estructuración de una agenda de investigación más común entre los socios.

 

Perkemann y Walsh (1) realizaron estudios publicados en 2007 que involucraron la dimensión relacional de la interacción considerando diferentes segmentos de la industria y mostraron que hay un fortalecimiento de la búsqueda de relaciones a largo plazo a través de ciclos de innovación en lugar del enfoque en tecnologías, patentes y oportunidades puntuales disponibles.

 

También hay algunas experiencias que demuestran el fortalecimiento de redes de innovación como generadoras de valor compartido. El uso de modelos más robustos de interacción se considera una tendencia para integrar soluciones a problemas, personas altamente capacitadas y creativas, basadas en la interacción (2).

 

En este camino, los consorcios se destacan como uno de los modelos de interacción para la promoción de I+D. Un consorcio implica un arreglo de investigación colaborativa entre diferentes organizaciones y actores de innovación con la perspectiva de mediano y largo plazo buscando compartir riesgos e inversiones en investigación. La idea es que compañías, instituciones de investigación y otros actores con competencias complementarias – incluso competidores en algunos casos - desarrollen, en conjunto, nuevas tecnologías, productos y servicios, especialmente en la fase precompetitiva en la que los riesgos de investigación son más altos. Con los resultados, cada empresa puede seguir haciendo aplicaciones específicas en las etapas siguientes de I+D. Esto permite el compartir de riesgos, acelera el desarrollo de tecnologías más incipientes, además de permitir que la propiedad intelectual generada sea compartida, dado que se trata de protecciones más amplias.

 

Uno de los ejemplos de excelencia en el modelo de consorcio se ve en el caso del Media Lab. El Media Lab, iniciativa ligada al Instituto de Tecnología de Massachusetts, proporciona un ambiente único para explorar investigaciones fundamentales y sus aplicaciones en la intersección de la computación y las artes (3). Dentro del Media Lab funciona un consorcio que es financiado entre empresas y programas conjuntos con otros departamentos del MIT. Actualmente, son 80 miembros, en su mayoría empresas de todo el mundo que son elegidas para participar. Hay una cuota anual que se paga al Media Lab que se traduce en una posibilidad para los asociados de acceder a las personas y las tecnologías que se desarrollan dentro del Lab, involucrando a científicos en sus desafíos de innovación. La propiedad industrial del Media Lab puede ser utilizada por todos los miembros simultáneamente durante el período en que están asociados y realizando las inversiones previstas en contrato. El presupuesto aproximado del Lab es de US$ 45 millones (4).

 

Actualmente, Natura tiene dos participaciones directas en consorcios. Desde 2012, Natura es miembro del Media Lab y diversos proyectos han sido discutidos dentro de los temas de actuación del Lab. El principal beneficio observado es elevar el nivel tecnológico de la empresa a partir de su interacción con ciencia de frontera, pudiendo prospectar tecnologías pero también discutir problemas y estructurar proyectos conjuntamente con investigadores del MIT Media Lab.

 

Otra iniciativa con características de consorcio en la que Natura está comprometida es un proyecto liderado por el Instituto de Investigaciones Tecnológicas – IPT, involucrando recursos de la Empresa Brasileña de Innovación Industrial (Embrapii) y otras 3 empresas. El proyecto se centra en el tema de nanotecnología, las partes involucradas están compartiendo riesgos y resultados del proyecto. La estrategia para conciliar la propiedad industrial y el uso por las partes fue dividir en dos grandes partes los resultados. Un resultado más general en términos de plataforma nanotecnológica que es de propiedad del IPT y resultados aplicados con objetos de investigación de las empresas participantes, los cuales serán de propiedad específica entre las empresas y el IPT de forma separada.

 

El futuro apunta a una necesidad de evolución en los modelos de interacción entre los actores del sistema de innovación buscando viabilizar más inversiones y compartir riesgos preservando la competitividad de las empresas, la generación y protección del conocimiento y, por último, la generación de valor compartido para la sociedad.

 

Contenido publicado originalmente en el blog PECTEN: http://pectem.blogspot.com.br/2014/09/inovacao-aberta-e-colaborativa.html