Hace más o menos 20 años, la única función de un teléfono celular era hacer llamadas. Hoy, con la evolución de los dispositivos, es posible enviar mensajes, fotos e incluso conversar por video en tiempo real. Este es un ejemplo claro de cómo la tecnología ha contribuido a la cercanía y ha facilitado la interacción de las personas a lo largo de los años. De esta manera, el Diseño de Experiencia ha visto, en diversas ocasiones, en el entorno virtual un aliado para aumentar la experiencia de su consumidor. Un ejemplo de esto es la marca de cosméticos Burberry, que junto con Google, desarrolló una acción que permitió a las personas la experiencia de enviar un beso y un mensaje a otra persona en cualquier parte del mundo.
Para vivir esta experiencia, era necesario acceder a un sitio web y tener un dispositivo con
cámara y pantalla táctil. Después de eso, el consumidor podía elegir el color del beso, utilizando las tonalidades de los labiales de la marca, besar la pantalla y enviar a alguien junto con un mensaje.
Los “besos virtuales” también contaban con una animación personalizada de un sobre que viajaba siguiendo la trayectoria del beso, desde el lugar del remitente hasta el del
destinatario, mostrando el horizonte de la ciudad en tres dimensiones. El consumidor también podía visualizar, a partir de un mapa interactivo, todos los besos que estaban siendo enviados a través del dispositivo en tiempo real.
A partir de la utilización de la aplicación como una herramienta para unir el mundo físico al virtual, la acción revolucionó la forma de crear experiencia de marca y cómo se lleva al consumidor. A través de esta modificación del contacto del usuario con la virtualidad – que necesitaba tanto del gesto representativo del remitente para activar el beso y enviarlo a la persona deseada, como del destinatario para que fuera posible abrir el mensaje – la actividad logró alcanzar a los consumidores y producir la misma acción con la misma intención para ambos.