Desde las aplicaciones que facilitan y añaden nuevas funciones a los smartphones, hasta los juegos
que innovan y acercan al público cada vez más a la realidad vista en la pantalla, es posible observar que la tecnología ha estado acercando y generando una mayor interacción entre el consumidor y el producto. Sin embargo, la idea de interactividad ha evolucionado hacia un concepto que busca promover una mayor relación e identificación del consumidor con su producto. Este nuevo tema se aborda a través de lo que conocemos como Diseño de Experiencia.
A principios del siglo pasado, la elección de un producto estaba directamente ligada a los beneficios funcionales y al costo, mientras que aspectos como la marca no existían o eran poco explorados. Sin embargo, entre 1950 y 1960 – época de la explosión de Coca-Cola y de las Pin ups – el concepto de marca ganó fuerza y la decisión de compra comenzó a tomarse de forma más emocional y ligada directamente al estatus y la identidad que esa marca puede representar. En los últimos 20 años, hemos entrado en la era de la Experiencia, en la cual el significado del consumo trasciende la marca y los beneficios funcionales del producto, pasando a identificar puntos de contacto más profundos, que generan recuerdos, emociones y estimulan los sentidos de manera más divertida y desafiante.
Para generar esta experiencia única del consumidor, la interactividad mecanizada y pasiva está siendo reemplazada por procesos de personalización e innovación, que cada vez más tienen en cuenta la personalización y la conexión personal. Tales valores agregan al producto el poder de un mayor vínculo de interacción con su consumidor, que pasa de receptor a activo en el proceso de creación y, de acuerdo con sus preferencias, (entorno, convivencia en el mundo virtual y digital) e historia, construye su propio concepto y experiencia.
Natura y su relación con el Diseño de Experiencia
Natura nació de dos pasiones: la pasión por la cosmética, como un medio de autoconocimiento, y la pasión por las relaciones, como principio de armonía en un universo donde todo está interconectado. Con el objetivo de intensificar aún más estas relaciones a partir de los productos, se creó un grupo interdisciplinario enfocado en entender mejor la importancia del Diseño de Experiencia y cómo este aspecto puede dejar de ser una consecuencia y convertirse en un valor de la marca.
El Núcleo de Diseño estudia oportunidades para la creación y ampliación de nuevas experiencias entre las personas y la marca, a través de asociaciones y co-creación, las cuales buscan soluciones – especialmente tecnológicas – para desarrollar nuevas experiencias en el ciclo del consumidor (que abarca todo el proceso desde la producción del envase y uso del producto, hasta su desecho).