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Visión antroposófica: el respeto al ser humano en sus diferentes etapas

Visión antroposófica: el respeto al ser humano en sus diferentes etapas

Entrevista con la Dra. Marieta Marques


     En nuestra última publicación, hablamos sobre Antroposofía y presentamos algunos conceptos importantes de esta ciencia, que guarda un conocimiento profundo sobre las fuerzas del Universo, de la naturaleza, del ser humano y sus interrelaciones, siendo imposible resumirla en pequeños párrafos.


     También comentamos que tendríamos un regalo especial: una entrevista con la Dra. Marieta Marques, que además de médica angiologista y cirujana vascular, formada por la UNICAMP, tiene una visión ampliada por la Antroposofía, con formación por la ABMA (Asociación Brasileña de Medicina Antroposófica) y también formación como Biógrafa, por la Asociación Sagres de Florianópolis. Esta persona querida, que cautiva a todos con quienes convive, forma parte del grupo de consultores del área de Ciencias del Bienestar de Natura. Desde ya agradecemos inmensamente su colaboración. ¡Y vamos a los aprendizajes!


Vânia: Dra. Marieta, un estudio realizado en Suiza hace algunos años comparó la satisfacción de los pacientes tratados por la Medicina Antroposófica en relación a los tratados por la medicina convencional y mostró que los primeros, en general, expresan mayor satisfacción, menos efectos secundarios, sienten mayores efectos positivos del tratamiento y tienen sus expectativas más atendidas. Ellos sienten que los médicos antroposóficos muestran mayor interés por su situación y se sienten más cómodos al relatar sus problemas (ESCH, 2008). ¿Cómo fue su experiencia en relación a la atención a los pacientes y la relación con las personas en general antes y después de conocer la Medicina Antroposófica?


Dra. Marieta: Con la formación antroposófica, el médico amplía su mirada, trabaja con arquetipos, con una visión fenomenológica del paciente. En nuestra formación también hay un rescate del auto-cultivo, del camino meditativo y esto, sin duda, repercute en la relación médico-paciente.


Vânia: Dos artículos que investigaron el nivel de estrés en bebés de 6 meses (n=210), 12 meses (n=178) y 24 meses (n=149), a través de la medición de cortisol salival, mostraron que los bebés provenientes de familias que practican un estilo de vida antroposófico presentan niveles significativamente menores de cortisol salival, es decir, son “menos estresados” (STENIUS, 2010; SWARTZ, 2012). Una de las diferencias marcadas entre los estilos de vida es que las familias antroposóficas viven en el campo. ¿Cree que esta diferencia es la responsable de los resultados, o hay más factores involucrados? Desde el punto de vista antroposófico, ¿hay algún cuidado especial que se deba seguir con los bebés que la sociedad haya olvidado?


Dra. Marieta: El niño en el primer septenio vive una fase sensorial. Él “saborea” hasta los miembros la leche materna y su primera alimentación. Todo lo que en el adulto está localizado en los sentidos se distribuye en el niño por todo su organismo, por eso la importancia de ofrecerle estímulos adecuados. Desde las actitudes más simples como el baño, el contacto de un tejido con su piel, el mantenimiento del calor, luminosidad, colores, formas y estímulos sonoros.


También se deben respetar los ritmos de sueño y alimentación. Cuando los padres tienen la orientación de la antroposofía, el niño acaba siendo respetado en su desarrollo y, en consecuencia, menos sometido al estrés.


Vânia: En la publicación anterior, comentamos sobre los septenios. De forma resumida, ¿cuáles son los puntos más destacados de los diversos septenios del ser humano?


Dra. Marieta: Como mencioné antes, en el primer septenio (0 a 7 años) el niño vive una fase sensorial y aprende por imitación. En este septenio, la tónica es: “el mundo es bueno”. Es importante un ambiente acogedor (un nido), permeado por el juego, por las fantasías de los cuentos de Grimm. No debemos anticipar conceptos e intelectualización precoz, lo que traería daños hasta la vida adulta. ¡Ya es una fase de tantos aprendizajes! ¡Piensa que en 3 años aprendemos a caminar, a hablar y comenzamos a pensar!


Al llegar al segundo septenio (7 a 14 años), período que se inicia con el cambio de dientes (deciduos), parte de este cuerpo vital que plasma nuestro crecimiento es liberado para el pensar y finalmente el niño tiene la disposición para la escuela, donde inicia el intercambio (en las relaciones) y surgen otros adultos a los que respeta y venera, los profesores. En esta fase también el vínculo con los abuelos puede ser intenso. Hice un estudio en Natura con abuelos y nietos y percibimos lo saludable que puede ser este intercambio: escuchar las historias de los abuelos, conocer los juegos de su época, acercar estas generaciones que se han distanciado tanto, en parte por la llegada de los electrodomésticos y en parte por el intenso individualismo que vivimos. También es importante rescatar la mitología, las historias de los Santos. La tónica de este septenio sería: “el mundo es bello”.


En el tercer septenio (14 a 21 años) el adolescente camina hacia la madurez terrenal, necesita de actividades, ocuparse, “del hacer”, también siente la necesidad de encontrar grupos con los que se identifique, buscar la independencia en relación a los padres. Busca la Verdad y necesita de adultos coherentes en quienes realmente crea y solo así es que el adulto es escuchado. En esta fase, leer biografías de grandes personajes es muy saludable. Creo que es mejor detenernos en estos septenios, quizás pueda hablar de los otros en otro día...


Vânia: La Antroposofía predica la importancia de los rituales. ¿Identifica algunos rituales que hayan sido olvidados por la sociedad?


Dra. Marieta: Rituals olvidados:


   - El cuidado que los mayores tenían con los bebés, respetándolos sensorialmente, exponiéndolos con cautela y parsimonia;


   - Contar historias a los niños;


   - Hacer baños de pies, compresas calientes;


   - Dormir temprano, alimentarse en la mesa, siempre a las mismas horas, agradecer con devoción el alimento que vamos a comer;


   - Juegos en la calle, como rondas, saltar la cuerda, volar cometas!


   - Meditar, cultivar las amistades.


Vânia: ¿Algunas recomendaciones médicas antroposóficas para mejorar nuestra calidad de vida?


Dra. Marieta: Creo que una vida coherente, donde podamos encontrar un Sentido, respetar y escuchar las necesidades de nuestro cuerpo, cultivar el lado lúdico de la vida. Y recordar las sabias palabras de Pablo a los Corintios: “... Sin Amor yo nada sería...”.


Marieta Marques es médica, angiologista y cirujana vascular, con ampliación en Antroposofía por la ABMA-SP y formación Biográfica por la Asociación Sagres de Florianópolis.


Contacto: marieta.marques@ig.com.br


 


Vânia Hercilia Talarico Bruno es Farmacéutica-Bioquímica, con énfasis de formación en Alimentos y Nutrición por la UNESP y posgraduada en Administración Industrial por la Fundación Vanzolini - USP. Masajista formada por la Escuela Amor (Asociación de Masaje Oriental) y madre de Gabriel (3) y Guilherme (1.8). Actualmente se dedica a la maternidad, al estudio de temas filosóficos y a la prestación de servicios en Consultoría Científica.


Contacto: vaniatal@yahoo.com.br


 


Referencias:


1.       ESCH BM et al. Satisfacción del paciente con la atención primaria: un estudio observacional comparando la atención antroposófica y convencional. Health and Quality of Life Outcomes 2008, 6:74;


2.       STENIUS F El al. Niveles bajos de cortisol salival en bebés de familias con un estilo de vida antroposófico. Psychoneuroendocrinology. Nov;35(10):1431-7, 2010;


3.       SWARTZ J et al. Estilo de vida y cortisol salival a los 12 y 24 meses. Acta Paediatr. Sep;101(9):979-84, 2012.