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El toque esencial

El toque esencial


En las clasificaciones de la Biología, el ser humano se distingue de las demás especies por ser un animal racional; sin embargo, antes que nada, debemos recordar que somos esencialmente animales sentimentales y sociales. Mucho más allá de la alimentación y el agua, necesitamos contacto y cariño, y esto no es solo una fuerza de expresión, sino una realidad comprobada. Diversos estudios han mostrado la necesidad del toque en nuestras vidas. Investigadores han seguido el desarrollo de niños huérfanos y han constatado que, aunque recibían alimentación y cuidados necesarios, la falta de contacto físico con los cuidadores hacía que sufrieran serios retrasos en el desarrollo físico y comportamental, además de presentar un mayor riesgo de contraer infecciones graves (Albers et al., 1997).


Aunque en este caso existen otros factores involucrados, como la falta de la figura materna, diversos trabajos han mostrado la relación entre el toque y el bienestar. Henricson (2009) mostró que técnicas de masaje, como el effleurage*, utilizadas por enfermeras en pacientes que se encontraban en unidades de terapia intensiva (UTI) trajeron alivio y aumento de la esperanza futura para los mismos, mostrando que incluso los pacientes afectados por enfermedades graves pueden experimentar momentos de placer y aumento de esperanza a través de masajes. El artículo sugiere que el toque sea incorporado como parte de la terapia en pacientes de la UTI.


¿Encontramos también estos efectos benéficos cuando la caricia es hecha por la propia persona? ¿Qué efectos podrían tener gestos simples, como la aplicación de una crema sobre la piel? Aún hay muchas preguntas esperando respuesta en esta área, pero un estudio reciente evaluó la diferencia de percepción táctil entre el toque en la propia piel (estímulo intrapersonal) en comparación con el toque en la piel de otra persona (estímulo interpersonal). Los resultados mostraron que los participantes sentían su propia piel como menos placentera que la piel de otra persona; además, la piel del antebrazo fue descrita como más suave, lisa, menos pegajosa y más placentera que la de la palma de la mano. Sin embargo, este mismo estudio mostró que la aplicación de un emoliente cutáneo generó una mejora en la autoevaluación en comparación con la evaluación de otra persona, además de revelar una mejora en los índices de la palma de la mano en comparación con los del antebrazo (Guest et al., 2009).


Para explicar esta alteración de percepción generada por la aplicación de la crema, el artículo sugiere que sea el efecto de un cambio en el foco de la atención. De acuerdo con el autor, tenemos una preferencia (innata o aprendida) para tocar a otros seres humanos que para tocarnos a nosotros mismos. Esta condición es señalada como una consecuencia natural en términos evolucionistas, además de ser consistente con la literatura de psicología social, que muestra cómo muchas interacciones son reportadas como más favorables cuando involucran contacto físico. De esta manera, cuando tocamos nuestra piel y la de otra persona, nuestra atención es normalmente dirigida hacia la otra persona; sin embargo, el foco puede desviarse hacia nuestra propia piel por eventos que alteren su estado natural. En este caso, el uso del emoliente puede haber producido una “curiosidad” o sensación diferente, atrayendo la atención del individuo hacia su propia piel, o este efecto puede haber sido ocasionado por la estimulación cutánea durante la aplicación de la crema.


En fin, esta es solo una hipótesis, pero el trabajo nos muestra cuántas cosas pueden estar detrás de un gesto simple, como aplicar una crema sobre la piel. Los mecanismos involucrados en el toque y la caricia continúan siendo investigados, pero cada vez más podemos ver cuán esenciales son.


*Effleurage: palabra francesa que puede ser traducida como “tocar levemente”. Se usa para describir una técnica de masaje que involucra movimientos circulares hechos con la palma de la mano.


 


Maria Cristina Valzachi es farmacéutica-bioquímica graduada de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la USP y posee maestría en Farmacología por el Instituto de Ciencias Biomédicas de la USP. Actualmente cursando el doctorado en esta misma institución, se dedica a investigaciones y estudios en las áreas de Neuroquímica y Farmacología conductual, con énfasis en la adolescencia. Tiene especial interés por todos los campos relacionados con la educación y divulgación de ideas.


Contacto: cris.valzachi@gmail.com


 


Referencias bibliográficas


Albers LH, Johnson DE, Hostetter MK. “Health of Children Adopted from the Soviet Union and Eastern Europe: Comparison with Preadoptive Medical Records.” Journal of the Medical Association. 1997. 278(11): 922-4;


Guest S, Essick G, Dessirier JM, Blot K, Lopetcharat K, McGlone F. Sensory and affective judgments of skin during inter- and intrapersonal touch. Acta Psychologica. 2009;130:115–26;


Henricson M, Segesten K, Berglund AL, Määttä S. Enjoying tactile touch and gaining hope when being cared for in intensive care - A phenomenological hermeneutical study. Intensive and Critical Care Nursing. 2009;25:323-31.


Figura: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Free_hugs.jpg?uselang=pt-br