Innova con nosotros
El poder que viene de la naturaleza

El poder que viene de la naturaleza


De manera general, el interés por la salud, la belleza y el bienestar aumenta cada vez más; y en este contexto, los productos de origen natural han ido ganando un espacio creciente en el mercado. La búsqueda de artículos diferenciados, con valores socioambientales agregados y más saludables, ha estimulado el interés de un mercado que desea productos que sean más cercanos a la forma primaria en que se encuentran en la naturaleza. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la alimentación. El aumento de la demanda por alimentos orgánicos, que son cultivados sin el uso de productos químicos sintéticos (como fertilizantes y pesticidas), ha propiciado el crecimiento de un nicho de mercado que también se refleja en otras áreas relacionadas con el bienestar, como el área cosmética. Los productos que contienen activos cosméticos de origen natural, capaces de proporcionar otros efectos beneficiosos además de aquellos ya tradicionalmente ofrecidos por rutas sintéticas, han ido ganando una porción cada vez mayor del mercado en los últimos años.


Los cosméticos, en general, están formulados para proporcionar un aumento de la salud y belleza de la piel. Presentan diversos agentes activos en su formulación, entre los cuales podemos citar: retinoides, vitaminas, péptidos, ácidos poli-hidroxidos y principios extraídos de plantas (como los polifenoles). Estos agentes tienen diversas acciones, pudiendo, por ejemplo, mejorar las propiedades de barrera del estrato córneo, actuar como antioxidantes, estimular la producción de colágeno, entre otros. Por ejemplo, los antioxidantes incluyen una variedad de agentes como los flavonoides, un tipo de polifenol encontrado en plantas, que en general ofrece protección contra los rayos UV, pero también presentan otras acciones; es el caso del extracto de semilla de uva, que al ser rico en isoflavonoides, es capaz de inducir la expresión de factores de crecimiento en queratinocitos, efecto útil para la cicatrización de heridas dérmicas [1].


Como conversamos en el post “De ojo en la Amazonía”, Brasil se encuentra en una situación privilegiada para estudiar el potencial de las plantas en sus más diversas aplicaciones, debido a su enorme riqueza natural. Imagina cuántos recursos presentan nuestros bosques. ¿Cuántos secretos guardarían las llamadas frutas exóticas, nativas o características de la región amazónica, como el cupuaçu, acerola, bacuri, murici, y diversas otras? Lo interesante es que muchas especies de la Amazonía ya son utilizadas por el pueblo nativo desde hace mucho tiempo, y el conocimiento sobre los poderes de la naturaleza pasa de generación en generación. Por ejemplo, el castaño, que en Brasil solo se encuentra en la Amazonía, se usa para diversas aplicaciones: puede ser pelado y consumido como alimento de forma directa o usado en la preparación de dulces, helados y harina; el aceite se utiliza en la fabricación de jabones, cremas y champús; y la cáscara se usa en la fabricación de medicamentos.


La unión del conocimiento popular con el análisis científico sin duda traerá beneficios para todos. El libro Frutíferas y Plantas Útiles en la Vida Amazónica [2,3] trae un ejemplo que ilustra bien esta relación: “Gloria, del interior, visitó el departamento de ingeniería química de la Universidad Federal de Pará (UFPA) y le contó a un profesor que su madre producía aceite de andiroba. Ella explicó que su madre dejaba las semillas 30 días cubiertas para hacer el aceite. El profesor reaccionó de inmediato: ‘¿Sabes cuánto tiempo lleva aquí en el laboratorio, usando solventes y prensado? ¡Solo 1 hora!’. Sorprendida, la señora entonces preguntó al profesor si las sustancias activas que curan a las personas aún formaban parte del aceite obtenido por este proceso rápido. Él respondió que los investigadores aún no lo sabían. Dijo que algunos componentes del aceite obtenido por el proceso artesanal (con largo tiempo de fermentación) no aparecen en el aceite producido industrialmente. ¿Serán estos componentes los responsables del efecto medicinal del aceite?” Lo más importante en esta relación es la valorización de cada fuente de conocimiento a través del pago por el conocimiento tradicional asociado.


La biodiversidad brasileña es rica y espera solo una oportunidad para ser aprovechada de forma amplia y racional, pero antes es necesario ver la riqueza que se encuentra en la simplicidad. Se debe valorar la sabiduría popular de la región, después de todo, mucho antes de que la ciencia llegara, el conocimiento de las propiedades de las plantas ya era utilizado por ese pueblo y transmitido de generación en generación. La unión de la experiencia práctica con la base científica sin duda llevará a métodos más eficaces de aprovechamiento de las especies, así como al descubrimiento de nuevas aplicaciones.


 


Maria Cristina Valzachi es farmacéutica-bioquímica formada por la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la USP y posee maestría en Farmacología por el Instituto de Ciencias Biomédicas de la USP. Actualmente cursando el doctorado en esta misma institución, se dedica a investigaciones y estudios en las áreas de Neuroquímica y Farmacología conductual, con énfasis en la adolescencia. Tiene especial interés por todos los campos relacionados con la educación y divulgación de ideas.


Contacto: cris.valzachi@gmail.com


 


Referencias

[1] Amer M, Maged M. Cosmeceuticos vs farmacéuticos. Clinics in dermatology. 2009;27(5):428-430;


[2] Shanley P, Medina G. Andiroba. En: Frutíferas y plantas útiles en la vida amazónica. 2005;p.41-50;


[3] Shanley P, Medina G. Castañera. En: Frutíferas y plantas útiles en la vida amazónica. 2005;p.61-73.


Figura: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Acerola_Malpighia_glabra.jpg