¡Todo el mundo sabe que las buenas carcajadas son beneficiosas para la salud! El problema es que, con las presiones que sufrimos diariamente por el exceso de responsabilidades, sumadas a los conflictos en las relaciones profesionales y familiares (¡especialmente cuando tratamos con esa persona de carácter difícil!), nuestro sentido del humor queda escondido bajo siete llaves.
En las dos últimas publicaciones de nuestro Blog, hablamos sobre la importancia de la espiritualidad para la salud, el bienestar y la felicidad. Pero, ¿qué tiene que ver la espiritualidad con las carcajadas (buen humor)? Es que ambas son herramientas propuestas actualmente por la medicina complementaria para mejorar la calidad de vida y aliviar el tratamiento de pacientes que sufren de diversas enfermedades, como cáncer, estrés y depresión, favoreciendo la integración cuerpo-mente-espíritu (1, 2, 3).
Para entender los beneficios de esta dupla – claro que para todos, y no solo para los enfermos - vamos a recurrir a un término presentado en 1975 por Robert Ader (4): Psiconeuroinmunología - que estudia las interacciones entre el comportamiento y los Sistemas Nervioso, Endócrino e Inmunológico. En general, podemos resumirlo de la siguiente manera:
Cuando algún acontecimiento nos saca de nuestro estado de equilibrio – ya sea la noticia del fallecimiento de un ser querido, o una exigencia de nuestro jefe - ocurre una avalancha de emociones que llevan a la movilización de neurotransmisores (moléculas señalizadoras del cuerpo) y momentáneamente nuestro cerebro, especialmente una parte de él llamada hipotálamo, percibe que “estamos en peligro”. En ese momento, numerosos procesos cerebrales entran en acción, disparando información al Sistema Inmunológico, que rápidamente pone en circulación una mayor cantidad de neuropeptidos y células de defensa, y al Sistema Endócrino, que a su vez también aumenta la producción de hormonas como cortisol y adrenalina, ambas producidas por las glándulas suprarrenales y conocidas como hormonas del estrés (3).
El hecho es que, con el ritmo de vida que llevamos, la producción de estas hormonas en nuestro cuerpo se mantiene siempre alta (y aquí citamos solo dos, pero son varias las involucradas), trayendo enormes perjuicios a nuestra salud. ¡Probablemente todos han oído hablar de los males del estrés a largo plazo!
Cuando experimentamos prácticas espirituales como la meditación, o cuando estamos en una condición de alegría y buen humor que nos lleva a una buena carcajada, nuestro cerebro entiende, entonces, que no estamos bajo amenaza o peligro. Y toda esta producción excesiva de hormonas del estrés se reduce – reflejando positivamente en nuestra salud (mejor inmunidad, vitalidad, función cardiovascular, etc.) (5, 6).
Además, cuando reímos, aumenta nuestra producción cerebral de sustancias que nos dan sensación de placer, como las encefalinas y endorfinas (6).
A continuación, presentamos una figura que ilustramos con el objetivo de facilitar la visualización de todo lo que acabas de leer (vale la pena resaltar que la figura, así como la explicación, es solo un resumen de las complejas alteraciones que ocurren en nuestro organismo):
De esta forma: ¡no nos faltan motivos para rezar y reír!
El libro lanzado en 2002 titulado “The link between Religion and Health: Psychoneuroimmunology and the Faith Factor” (traducido: “La conexión entre Religión y Salud: Psiconeuroinmunología y el Factor Fe”), de los investigadores Harold G. Koening y Harvey Jay Cohen, que son referencia en el tema, trae la explicación clara sobre el beneficio de la espiritualidad para la salud y el bienestar (4, 7). Quien tenga interés en este campo de estudio, vale la pena consultar.
Vânia Hercilia Talarico Bruno es Farmacéutica-Bioquímica, con énfasis de formación en Alimentos y Nutrición por la UNESP y posgraduada en Administración Industrial por la Fundación Vanzolini - USP. Masajista formada por la Escuela Amor (Asociación de la Masaje Oriental) y madre de Gabriel (3) y Guilherme (1.8). Actualmente se dedica a la maternidad, al estudio de temas filosóficos y a la prestación de servicios en Consultoría Científica.
Contacto: vaniatal@yahoo.com.br
(1)TANYI RA, BERK LS, LEE JW, BOYD K, ARECHIGA A. The effects of a psychoneuroimmunology (PNI) based lifestyle intervention in modifying the progression of depression in clinically depressed adults. Int J Psychiatry Med. 2011; 42 (2):151-66;
(2)CUTSHALL S, DERSCHEID D, MIERS AG, RUEGG S, SCHROEDER BJ, TUCKER S, WENTWORTH L. Knowledge, attitudes, and use of complementary and alternative therapies among clinical nurse specialists in an academic medical center .Clin Nurse Spec. 2010 May-Jun;24(3):125-31;
(3)LORENTZ MM. Stress and Psychoneuroimmunology Revisited: Using mind-body interventions to reduce stress. Alternative Journal of Nursing, 2006, 11, 1-11;
(4)BELTON HB. Book Review. Journal of the Nacional Medical Association. 2002, 94 (10), 924-926;
(5)MCCAIN NL, GRAY DP, WALTER JM, ROBINS J. Implementing a comprehensive approach to the study of health dynamics using the psychoneuroimmunology paradigm. ANS Adv. Nurs Sci. 2005 Oct-Dec;28(4):320-32;
(6)HOSTETLER J. Humor, Spirituality, and Well-Being. Perspectives on Science and Christian Faith. 2002, 54 (2), 108-113;
(7)Harold G Koening, Harvey Jay Cohen. “The link between Religion and Health: Psychoneuroimmunology and the Faith Factor”. New York. Oxford University Press, 2002. Link: http://www.amazon.com/books/dp/0195143604#reader_0195143604;