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Espiritualidad y fe – parte 2 – Fe que se traduce en bienestar y felicidad

Espiritualidad y fe – parte 2 – Fe que se traduce en bienestar y felicidad

Hoy volvemos a hablar de espiritualidad y fe. Un tema que para muchos no interesa, pero que para otros despierta dentro de sí un deseo de hacer una pausa para retomar la conexión con Dios o con Algo Mayor, a través de un instante de oración o meditación.


A veces citamos el término “religiosidad” vinculado al término “espiritualidad”, pero vale la pena resaltar que no son sinónimos. La espiritualidad está relacionada con la búsqueda personal de respuestas comprensibles para cuestiones existenciales sobre la vida, su significado y la relación con lo sagrado o trascendente, mientras que la religiosidad se refiere a una relación personal con Dios, pero fundamentada en los rituales de una religión, en el seguimiento de una doctrina específica compartida con un grupo. Es decir, la espiritualidad no está ligada a la religión, sino a cuestiones religiosas independientes de instituciones. Sin embargo, la espiritualidad no niega la religiosidad y viceversa (1,2).


En nuestro Blog ya hemos hecho varias menciones a este tema. En la publicación titulada “El estado de estar y sentirse bien” comentamos sobre la importancia de cultivar la dimensión espiritual. Cuando hablamos sobre placer, en “Diálogo sobre felicidad – parte 2 – pincelando la neurociencia del placer”, comentamos que, en la cadena evolutiva, solo los humanos disfrutan de placeres trascendentales (3,4). En “Ciencia más allá de la pura ciencia”, resaltamos que los profesionales que adhieren a las prácticas integrativas y complementarias necesitan cultivar la espiritualidad y aún mostramos que la espiritualidad está positivamente relacionada con el bienestar mental y negativamente relacionada con el neuroticismo (5).


La relación entre espiritualidad y bienestar/felicidad ya es un consenso científico, pues hay numerosos estudios y revisiones que muestran esta asociación positiva, siendo que las primeras evidencias datan de finales del siglo XX, década de 1980 (6,7). Las publicaciones sobre este tema son innumerables y, por lo tanto, se vuelve imposible resumirlas en un pequeño texto.


Esta relación ya ha sido comprobada para adultos, adolescentes e incluso niños. Una publicación reciente del Journal of Happiness Studies, sobre un estudio canadiense que involucró a 320 niños entre 8 y 12 años, comprobó que los niños más espiritualizados son más felices (8).


Además de la felicidad comprobada para los espiritualizados, también hay evidencias a favor de los religiosos. Una revisión sistemática de literatura publicada por psiquiatras e investigadores brasileños en 2007 mostró que la religiosidad se encuentra entre las variables que se asocian fuertemente a la felicidad (9).


Sin embargo, hay una paradoja: a pesar de que la religión contribuye con la felicidad, muchas personas la abandonan. ¿Por qué sucede esto?


Ed Diener, investigador prominente en el campo de la Psicología Positiva, lanzó una publicación reciente sobre esta paradoja, compilando datos recolectados en dos grandes estudios: el primero involucrando a más de 350 mil habitantes de los Estados Unidos y el segundo involucrando a más de 450 mil personas, representantes de 154 naciones. En esta publicación afirma que el bienestar subjetivo está fuertemente asociado a la religiosidad, siendo esta relación mediada por el apoyo moral, respeto, propósito y significado de la vida que la religiosidad atribuye a la persona. Sin embargo, identificó que esta relación está muy vinculada a las circunstancias sociales. En los estados y naciones donde las condiciones de vida son más difíciles, las personas son más propensas a ser más religiosas, y la religión les confiere apoyo social, respeto, significado para la vida, y favorece el bienestar subjetivo. En cambio, en sociedades con circunstancias sociales más favorables, la religiosidad es menos prevalente y tanto las personas religiosas como las no religiosas experimentan niveles similares de bienestar subjetivo, siendo que las no religiosas mostraron, incluso, mayores índices de satisfacción con la vida (10). Diener nos muestra que la adaptación del individuo a la cultura es tan intensa que los beneficios sociales de la religión dependen de la característica de la sociedad.


La publicación citada anteriormente no responde totalmente a la pregunta formulada anteriormente, pero aclara parte de ella. Vale la pena destacar que se trata de una investigación relacionada con la religiosidad, y no con la espiritualidad en su carácter más amplio.


Aunque estos resultados sólidos presentados por Diener nos hagan cuestionar sobre la real importancia de la religión para el bienestar, aquellos que la practican, indiferentemente de sus condiciones sociales, ciertamente tienen motivos propios para ello y encuentran en ella, probablemente, otra razón para la vida.


Porque quien cree que no estamos solos, siente paz, confort, alivio y felicidad al conectarse con esta fuerza suprema.


"¿La fuerza más potente del universo? La fe."


(Madre Teresa de Calcuta)


 


Vânia Hercilia Talarico Bruno es Farmacéutica-Bioquímica, con énfasis de formación en Alimentos y Nutrición por la UNESP y posgraduada en Administración Industrial por la Fundación Vanzolini - USP. Masoterapeuta formada por la Escuela Amor (Asociación de la Masaje Oriental) y madre de Gabriel (3) y Guilherme (1.8). Actualmente se dedica a la maternidad, al estudio de temas filosóficos y a la prestación de servicios en Consultoría Científica.


Contacto: vaniatal@yahoo.com.br


 


Referencias:


CAMBOIM A., RIQUE J. Religiosidad y espiritualidad de adolescentes y jóvenes adultos. Rev Bras H Relig, III, 251-263 p.,2010;


PANZINI, R.G. et al. Calidad de vida y espiritualidad. Rev. Psiq. Clín. 34, supl 1; 105-115, 2007;


BERRIDGE K.C., KRINGELBACH M.L. Construyendo una neurociencia del placer y el bienestar. Psychol Well Being. 24 de octubre; 1(1): 1–3, 2011;


KRINGELBACH M.L., BERRIDGE K.C. Hacia una neuroanatomía funcional del placer y la felicidad. Trends Cogn Sci. Nov; 13(11):479-87, 2009;


JOHNSTONE B, YOON DP, COHEN D, SCHOPP LH, MCCORMACK G, CAMPBELL J, SMITH M. Relaciones entre espiritualidad, prácticas religiosas, factores de personalidad y salud para cinco diferentes tradiciones de fe. J Relig Health. 2012;


FEHRING RJ, BRENNAN PF, KELLER ML. Bienestar psicológico y espiritual en estudiantes universitarios. Res Nurs Health. diciembre de 1987;10(6):391-8


Clark F, Carlson M, Zemke R, Frank G, Patterson K, Ennevor BL, Rankin-Martinez A, Hobson LA, Crandall J, Mandel D, Lipson L. Dominios de vida y estrategias adaptativas de un grupo de adultos mayores de bajos ingresos y en buen estado. Am J Occup Ther. febrero de 1996;50(2):99-108. Revisión.


HOLDER M D, COLEMAN B, WALLACE J. Espiritualidad, religiosidad y felicidad en niños de 8 a 12 años. J Happiness Stud (2010) 11:131 – 150


FERRAZ, R.B. et al. Felicidad: una revisión. Rev. Psiq. Clín 34 (5); 234-242, 2007


DIENER E, TAY L, MYERS D G. La paradoja de la religión: si la religión hace felices a las personas, ¿por qué son tantas las que se están alejando? J Pers Soc Psychol. diciembre de 2011;101(6):1278-90