Recientemente hablamos sobre algunas dificultades que enfrentan las mujeres en el período posparto y comentamos que la depresión posparto (DPP) afecta entre el 10 y el 15% de las mujeres. La DPP interfiere en la relación saludable de la mamá con el bebé y, además, puede acarrear consecuencias negativas para el desarrollo del niño.
Un estudio publicado recientemente (Alvarez, 2012) evaluó diferentes aspectos del desarrollo de niños en edad preescolar cuyas madres tuvieron depresión posparto en comparación con niños cuyas madres no presentaron este problema. Se evaluaron los siguientes parámetros: resiliencia; adaptación escolar; autoestima; inteligencia verbal; competencia social para la formación de pares e internalización y externalización de problemas. Otras variables que también fueron evaluadas: nivel de educación de la madre; presencia de conflicto familiar; separación del padre biológico; acontecimientos estresantes en la vida del niño.
Los investigadores verificaron que los niños cuyas madres tuvieron DPP presentaron índices más bajos en la escala de ego-resiliencia, que mide la capacidad de manejar bien las emociones y el estrés, menor competencia social para la formación de pares y menor adaptación escolar, que es la capacidad de ajustarse bien al ambiente escolar. Además, las niñas, hijas de madres con DPP, presentaron menor inteligencia verbal y más dificultades en la externalización de problemas.
Los resultados de este estudio muestran que la capacidad del niño para manejar el estrés e interactuar con sus compañeros en el período preescolar puede verse particularmente afectada por la depresión posparto experimentada por sus madres.
Por otro lado, datos recopilados en un estudio longitudinal en Canadá (Naicker, 2012), que involucró a 937 niños, indicaron que la exposición del bebé a la depresión materna en el período posparto no aumenta los índices de desorden emocional en la adolescencia. El período crítico ocurre entre los 2 y 5 años, en el que la probabilidad de desorden emocional en la adolescencia se duplica cuando los niños, en esta franja de edad, son expuestos a la depresión materna.
Aunque el estudio publicado por Naicker (2012) no demostró la correlación de la DPP con la incidencia de desórdenes emocionales en la adolescencia, varios estudios demuestran una gran influencia de la madre (o cuidador primario) en el desarrollo neurobiológico y psicológico del niño. Si la madre sufre de DPP, seguramente la calidad de interacción con su bebé se ve perjudicada.
Maselko y cols (2011) utilizaron datos recopilados durante un estudio de cohorte realizado en Providence, Estados Unidos, para evaluar la relación de la calidad afectiva de la madre con el bebé y su salud mental cuando adulto. Los primeros datos fueron recopilados cuando los bebés tenían 8 meses y su salud mental fue evaluada cuando tenían 30 años. Se observó que los bebés que eran tratados con los mayores niveles de calidad afectiva presentaron menos síntomas de malestar en la vida adulta.
Hablar sobre la DPP y reforzar la importancia de la relación afectiva mamá-bebé para el desarrollo saludable del niño no es motivo de tensión o perplejidad. Por el contrario. Es una razón más por la cual es importante que la atención de amigos, familiares y profesionales de la salud se dirija hacia la mujer en el período posgestacional. Inclusive es un llamado para las empresas que venden productos y servicios relacionados con el bienestar: ¿qué se ofrece actualmente para este público?
Todo apoyo es fundamental para que esta mujer se sienta acogida y pueda acoger con todo cariño a este ser que llega para traer un nuevo significado a su vida y a quien, seguramente, dedicará el amor más sublime que el ser humano puede experimentar.
“De tan grande este amor con su brillo
que deberían las madres tener dos corazones:
uno para latir solamente por sus hijos
y el otro para sentir las demás emociones"
(Fragmentos de “Amor Materno”, de Ancelmo Portela).
Referencias Bibliográficas:
Kersten-Alvarez LE, Hosman CM, Riksen-Walraven JM, Van Doesum KT, Smeekens S, Hoefnagels C. Resultados escolares tempranos para niños de madres con depresión posparto: comparación con una muestra comunitaria. Child Psychiatry Hum Dev. 2012 Abr;43(2):201-18;
Kiyuri Naicker, Maeve Wickham, Ian Colman. Momento de la primera exposición a la depresión materna y desorden emocional adolescente en una cohorte nacional canadiense. PLoS One. 2012; 7(3): e33422;
Maselko J, Kubzansky L, Lipsitt L, Buka SL. La afecto de la madre a los 8 meses
predice el malestar emocional en la adultez. J Epidemiol Community Health. 2011; Jul;65(7):621-5