Como ya hemos conversado, el olfato no solo sirve para distinguir los olores entre agradables y desagradables, sino que puede afectar nuestro estado psicológico. Quizás por eso, el uso de aceites esenciales con propósitos terapéuticos sea una práctica tan antigua en la medicina popular. La aromaterapia es una forma de medicina alternativa definida como el “Uso terapéutico de fragancias o sustancias volátiles para curar, aliviar o prevenir enfermedades, infecciones o malestares solo por inhalación”.
Los aceites esenciales son líquidos concentrados que contienen los compuestos aromáticos extraídos de las plantas, y generalmente se utilizan en cosméticos, perfumes, jabones, inciensos, entre otros. Una revisión publicada en 2011 mostró que estos aceites tienen numerosas acciones en el sistema nervioso, involucrando efectos analgésicos, ansiolíticos, disminución del estrés, aprendizaje, memoria, atención y excitación, relajación, sedación y sueño, humor y percepción. El trabajo también presentó estudios que sugerían, incluso, la aplicación de olores como auxiliares en el tratamiento de enfermedades como epilepsia, enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson.
Un estudio realizado en Estados Unidos mostró que el aceite esencial de lavanda puede influir en el nivel de estrés de los bebés. En este trabajo, las madres y los hijos fueron monitoreados mientras estos recibían un baño con o sin aceite esencial de lavanda. Las madres que daban el baño con la fragancia se mostraban más relajadas, sonreían más y tocaban más a sus hijos durante el baño. Los bebés de este grupo, a su vez, pasaban más tiempo mirando a sus madres, lloraban menos y pasaban más tiempo durmiendo después del baño. El nivel de cortisol (hormona involucrada en el estrés) de este grupo también fue medido y presentó una disminución significativa, confirmando los resultados conductuales de aumento de la relajación de las madres y los bebés.
Otro trabajo, en Taiwán, investigó los efectos de la aromaterapia en profesores de educación básica, considerada una población de alto nivel de estrés. El estudio mostró que dos sesiones de 10 minutos con spray de aceite esencial de bergamota llevaban a un aumento en el funcionamiento del sistema nervioso parasimpático, que era acompañado por alteraciones correspondientes en parámetros fisiológicos, como disminución de la presión sanguínea y de la tasa de latido cardíaco.
Esto me lleva a pensar en los perfumes. ¿Han notado cómo, en general, siempre tenemos más de un tipo, y sabemos exactamente cuál elegir en determinado momento? Mientras que algunas personas usan siempre la misma fragancia; otras, de una hora para otra, simplemente sienten la necesidad de cambiar. ¿Por qué será que nos identificamos con determinados olores? Quizás porque son una forma de expresar nuestro estado de ánimo, nuestros sentimientos, o porque nos despiertan recuerdos o emociones (aunque sea inconscientemente), pero ¿será que también podrían traer otros beneficios?
Referencias
Chang KM, Shen CW. Beneficios de la aromaterapia en la regulación del sistema nervioso autónomo para el personal de escuelas primarias en Taiwán. Evid Based Complement Alternat Med. 2011; doi: 10.1155/2011/946537;
Dobetsberger C, Buchbauer G. Acciones de los aceites esenciales sobre el sistema nervioso central: Una revisión actualizada. Flavour Fragr. J. 2011;26, 300–16;
Field T, Cullen C, Largie S, Diego M, Schanberg S, Kuhn C. El aceite de baño de lavanda reduce el estrés y el llanto y mejora el sueño en bebés muy pequeños. Early Hum. Dev. 2008; 84: 399.