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La Disputa por Nuestra Atención

La Disputa por Nuestra Atención

Imagina la siguiente situación: estás leyendo un libro interesante en una biblioteca. Al echar un vistazo a tu alrededor, observas a otras personas igualmente entretenidas con la lectura. Esto no desvía tu atención, y sigues leyendo normalmente. Ahora, imagina que, al mirar de nuevo, ves a alguien muy asustado. Independientemente de cuál sería tu reacción, es cierto que tendrías dificultad para retomar la lectura con el mismo enfoque inicial. Al menos hasta comprender qué está sucediendo o asegurarte de que eso no tendrá impacto en ti.

Esto sucede porque parte de los recursos mentales que estaban siendo utilizados para leer tu libro tendrían que ser desviados para procesar esta nueva y cargada información emocional — la persona asustada. Una revisión publicada en 2009 trajo ejemplos empíricos de cómo las emociones interfieren en nuestras actividades cotidianas, un tema que aún es poco explorado. Los recursos utilizados para procesar información del entorno — como la selección perceptual, la resolución de conflictos y el mantenimiento del contexto — dependen de una función llamada control ejecutivo.

De acuerdo con el estudio, estos recursos son limitados y deben ser compartidos entre diferentes actividades. Cuando esto ocurre, la tarea principal generalmente sufre perjuicio. De hecho, una de las investigaciones citadas en la revisión mostró una caída en el rendimiento de personas que realizaban tareas de atención al ser expuestas a imágenes con alto contenido emocional (como rostros expresando miedo o alegría), en comparación con imágenes con bajo contenido emocional (como un rostro sin expresión).

Sin embargo, no siempre un estímulo emocional perjudica nuestras actividades. Por el contrario, si es relevante para la tarea, puede incluso mejorar nuestro rendimiento, al movilizar recursos adicionales. Usando el ejemplo de la lectura en la biblioteca, si el texto trajera una advertencia como “¡La próxima información será esencial para la comprensión de los capítulos siguientes!”, seguramente redoblarías tu atención en ese fragmento.

En conclusión, la información sensorial con valor afectivo siempre recibe prioridad. Por ejemplo, elementos con atractivo visual, como la imagen de un rostro expresando miedo, atraen nuestra atención instantáneamente. Este mecanismo forma parte de la interacción dinámica entre el individuo y el entorno. Aunque la mayoría de los estudios se centra en estímulos de impacto aversivo, esta idea puede — y debe — ser ampliada para incluir estímulos positivos e incluso neutros, siempre que lleguen a nuestra percepción con fuerte intensidad sensorial.

Y hablando de percepción, ¿realmente percibimos todo lo que está a nuestro alrededor? ¡Pronto discutiremos este tema!


Referencias bibliográficas

Blair KS et al. Modulación de la emoción por la cognición y la cognición por la emoción. Neuroimage. 2007;35(1):430-40;

Pessoa L. ¿Cómo dirigen la emoción y la motivación el control ejecutivo? Trends in Cognitive Sciences. 2009;13(4):160-6.

Figura: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gol_stavkirke,_masker.jpg