Innova con nosotros
Espiritualidad y fe – parte 1

Espiritualidad y fe – parte 1

"A todo científico minucioso debe ser natural algún tipo de sentimiento religioso, pues no puede suponer que las dependencias extremadamente sutiles que él vislumbra hayan sido pensadas por primera vez por él. En el universo incomprensible se revela una razón ilimitada...” (Albert Einstein).

Hoy vamos a hablar de fe. Fe relacionada con la creencia en Dios o en algo superior. Fe que contribuye al bienestar espiritual. Fe que ayuda a tantos enfermos a tener esperanza. Fe que anima a las personas a mantenerse firmes en su propósito de vida. Que da un nuevo sentido a la vida.

Una investigación realizada en 23 países con casi 19 mil personas por la empresa de investigación de mercado Ipsos, encargada por la agencia de noticias Reuters, mostró que el 51% de las personas entrevistadas creen en una “entidad divina”, mientras que el 18% no cree y el 17% no está seguro. Brasil ocupa el tercer lugar en el ranking de los países con el mayor número de personas de fe, siendo que el 84% de los brasileños encuestados afirmaron creer en Dios o en algún ser supremo (1).

Muchos pueden pensar: “¿Pero por qué hablar sobre fe, si hay tantos que no creen?” Porque aunque para algunos el aspecto espiritual no tenga significado, para muchos es una condición indispensable para mantenerse felices y perseverantes. La fe, además de ser un fenómeno personal, es también un fenómeno sociológico e histórico, como abordó Jung en su libro titulado “Psicología y Religión” (2).

Si hay una condición en la que muchas personas retoman la creencia y la confianza en algo mayor, en parte para buscar alivio al sufrimiento, en parte para buscar esperanza, esta condición es la enfermedad. Si hacemos una búsqueda en las bases de investigación, veremos que hay varios estudios y revisiones sobre fe, espiritualidad y religiosidad que involucran la mejora de las condiciones de vida durante el tratamiento de pacientes con cáncer y otras enfermedades crónico-degenerativas, como las cardiovasculares y la diabetes. Hay evidencias de que las prácticas espirituales promueven apoyo mental, físico e incluso social para los pacientes en estas condiciones crónicas (3).

Una revisión sobre pacientes que sobrevivieron al cáncer de mama, realizada con base en las investigaciones publicadas entre 1994 y 2004, mostró que la espiritualidad promueve fuerza para lidiar con la enfermedad, soporte social, aumenta la necesidad de cuidar y ser cuidado y hace que las personas tengan mayor cercanía con Dios (4). Cuando está bien dirigida, la espiritualidad puede influir positivamente en los resultados a lo largo de la jornada del tratamiento de esta enfermedad. Esta es una de las conclusiones de un estudio sobre la implementación de la espiritualidad y religiosidad durante el tratamiento del cáncer, como un factor de cuidado holístico (5).

Es interesante mostrar que no solo la fe del propio paciente promueve mejoras en su tratamiento y condición de vida, sino también la fe de las personas que, por altruismo, se disponen a interceder por ellos. Un estudio doble ciego y randomizado realizado en Australia, en un centro de tratamiento oncológico, midió el impacto de la oración de intercesores en el bienestar espiritual de pacientes en tratamiento. Participaron en este estudio 999 pacientes, siendo el 66% de ellos quienes lo concluyeron. Los resultados mostraron que los pacientes que recibieron oración realmente tuvieron mejor puntuación en la escala que evaluó el bienestar espiritual y la calidad de vida de los mismos (6).

Una investigación cualitativa realizada con 47 mujeres latinas, en seis sesiones de grupo focal con duración de una hora y media cada una, con el objetivo de evaluar la relación entre espiritualidad y salud general, mostró que la espiritualidad fue expresada como un componente vital para la salud. Las mujeres que participaron en la investigación afirmaron que era necesario, para ellas, el equilibrio entre salud física, mental y espiritual. (7).

Ante las recientes publicaciones sobre este tema y la importancia que la dimensión espiritual asume en la vida de tantas personas, es necesario que el gobierno, las instituciones de salud y las empresas que buscan promover el bienestar fomenten las prácticas espirituales para aquellos que las buscan y las insertan en su día a día. Principalmente en Brasil, país donde hay tanta gente de fe, sería interesante que existiera, en todas las instituciones públicas y privadas, un ambiente tranquilo y silencioso para que cada persona pueda recogerse y orar, cuando lo desee.

¿Sería esto utopía? No cuesta imaginar y creer en la posibilidad. Al fin y al cabo: “Andar con fe yo voy, que la fe no suele fallar”, parafraseando a Gilberto Gil.

En la próxima publicación, conversaremos sobre la espiritualidad relacionada con la felicidad y el bienestar. ¡Hasta entonces!

 

Referencias

http://g1.globo.com/mundo/noticia/2011/04/brasil-e-3o-pais-onde-mais-se-cre-em-deus-em-pesquisa.html;

JUNG, Carl Gustav, Psicología y Religión. Río de Janeiro: Vozes, 1978, p.6;

UNANTENNE N, WARREN N, CANAWAY R, MADERSON L. The Strength to Cope: Spirituality and Faith in Chronic Disease. J Relig Health. Nov 16, 2011;

GIBSON LM; HENDRICKS CS. Revisión integrativa de la espiritualidad en sobrevivientes afroamericanos de cáncer de mama. ABNF J., 17 (2): 67-72, 2006;

RICHARDSON P. Evaluación e implementación de la espiritualidad y religiosidad en el cuidado del cáncer: efectos en los resultados de los pacientes. Clin J Oncol Nurs. Ago; 16 (4), 2012;

OLVER IN; DUTNEY A. Un estudio aleatorizado y ciego del impacto de la oración intercesora en el bienestar espiritual de pacientes con cáncer. Alter Ther Health Med. Sep-Oct 18 (5):18-27, 2012;

JURKOWSKI JM, KURLANSKA C, RAMOS BM. Creencias espirituales de mujeres latinas relacionadas con la salud. Am J Health Promot. Sep-Oct, 25(1):19-25, 2010.