Desde los tiempos más antiguos, el ser humano hace uso de los colores para expresar sus sentimientos y valores. Las tribus indígenas utilizan pigmentos naturales para colorear sus cuerpos y tienen pinturas específicas para rituales de celebración, agradecimiento o guerra. Los colores de una bandera son elegidos cuidadosamente para representar los puntos que se desean resaltar de un país o movimiento. Cuando elegimos una ropa, por más bonita que sea, ciertamente no la usaremos si su color no nos agrada. La pregunta planteada por la nueva campaña de Natura “¿De dónde viene esa tu voluntad de pintar la cara?” despertó mi curiosidad. Belleza, realce y expresión son, a mi parecer, lo que buscamos cuando coloreamos nuestros rostros y cuerpos, pero ¿será que los colores son capaces de generar alguna influencia sobre nosotros?
Un estudio publicado en Nature, en 2005, mostró un resultado sorprendente respecto al impacto de los colores en los uniformes de luchadores. En los Juegos Olímpicos de 2004, atletas de cuatro modalidades deportivas de combate (boxeo, taekwondo, lucha grecorromana y lucha libre) recibieron uniformes rojos o azules de forma aleatoria. Sorprendentemente, la estadística mostró que los participantes con uniformes rojos ganaban más peleas que los que vestían azul, en todas las modalidades evaluadas. En 16 de los 21 rounds disputados en la competencia hubo más ganadores rojos, y en solo cuatro de ellos los azules lideraron. El resultado se mantuvo entre las clases de peso: en 19 de las 29 clases hubo más ganadores rojos, contra solo seis con más ganadores azules (Hill y Barton, 2005).
Ciertamente el color del uniforme no es determinante de la victoria o derrota, pero este trabajo deja claro que, de alguna forma, los tonos pueden interferir en nuestro comportamiento. Una hipótesis para los resultados encontrados es que podrían estar relacionados con el hecho de que el rojo es el color de la sangre, nuestras caras se sonrojan cuando nos enojamos, y eso podría ser una señal percibida instintivamente en una lucha. Y en nuestro día a día, ¿qué otros tipos de influencia podrían ejercer los colores en nuestra percepción?
Un trabajo utilizó dulces de chocolate cubiertos con azúcar de colores (popularmente conocidos) para mostrar que los colores influyen en nuestro paladar. Los dulces rojos y verdes tenían el mismo sabor, y los dulces naranjas tenían un sabor diferente, sin embargo, solo algunos participantes de la prueba lo sabían. Cuando fueron llamados a comparar los pares de chocolate y decir si tenían el mismo sabor, el grupo de aquellos que creían que los dulces rojos y verdes eran idénticos acertaba en la prueba, es decir, respondían correctamente que ambos tenían el mismo gusto, mientras que los participantes que creían que colores diferentes correspondían a sabores distintos decían, en la mayoría de los casos, que el sabor era diferente y fallaban en la prueba. Sin embargo, este grupo tuvo un aumento significativo en el índice de aciertos cuando el mismo procedimiento se realizó con los ojos vendados, es decir, sin la influencia de la vista, los individuos percibieron que los dulces rojos tenían el mismo sabor que los verdes (Levitan et al., 2008).
Lo más interesante en este trabajo es que los investigadores eligieron un producto que era familiar para todos los participantes, y aun así, el hecho de no poder ver los colores hacía muy difícil el reconocimiento del sabor. Otro estudio reciente reforzó la importancia de los tonos sobre nuestros sentidos y mostró que el color del recipiente en el que se sirve el chocolate caliente puede influir en la percepción de la bebida. La investigación contó con 57 participantes, quienes probaron muestras de chocolate caliente en recipientes del mismo tamaño, pero con colores diferentes. Los resultados mostraron, de manera curiosa, que la bebida servida en tazas naranjas o crema fue percibida como más sabrosa (Piqueras-Fiszman y Spence, 2012). Estos ejemplos dan una pequeña idea de lo que puede estar detrás de nuestro interés por los colores y pueden ayudar a entender qué nos hace querer pintar la cara.
Referencias
Hill RA, Barton RA. Red enhances human performance in contests. Nature. 2005;435:293;
Levitan CA, Zampini M, Li R, Spence C. Accessing the role of color cues and people’s beliefs about color-flavor associations on the discrimination of the flavor of sugar-coated chocolates. Chem. Senses. 2008;33:415-23;
Piqueras-Fiszman B, Spence C. The influence of the color of the cup on consumer’s perception of a hot beverage. Journal of sensory studies. 2012;27:324-31.
Figura: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7f/Liberia_dancing_girl.jpg?uselang=pt-br