La lista de nuevos y sorprendentes materiales que se están creando no deja de crecer. Todos los días los medios informan sobre un nuevo avance: superpegamentos, tejidos antimanchas, vidrio plegable, pinturas inteligentes. Está claro que a todo el mundo le encanta una novedad, y muchos de estos descubrimientos pueden tener importantes aplicaciones. Pero, cuando un nuevo material (aunque no tenga las características fantásticas de los ejemplos citados arriba) llega efectivamente al mercado, surge la pregunta: ¿será que, después de usarlo, se puede reciclar?
Probablemente un buen equipo de investigadores, armado con una inversión financiera razonable, podría desarrollar un proceso de reciclaje especialmente para el nuevo material. El problema es si este nuevo método sería viable desde el punto de vista económico y ambiental. ¿Cuáles son los costos involucrados? ¿Es posible recolectar y separar de manera eficaz este nuevo material después de su uso? ¿En qué cantidad? ¿Se generarán residuos tóxicos durante el reciclaje? ¿Cuánta energía es necesaria?
Debido a todos estos factores, muchas veces no compensa crear un proceso de reciclaje exclusivo para un solo material. Por el contrario, una buena alternativa es intentar utilizar una cadena de reciclaje ya estructurada, lo que incluye tanto el proceso de reciclaje en sí como las demás etapas necesarias, como la recolección selectiva y la separación y limpieza de los residuos. Así se puede aprovechar el maquinario y el know-how de las varias empresas que ya operan en este sector. Además, cuanto mayor sea el abanico de materiales posconsumo que una empresa de reciclaje pueda utilizar, mayor será la viabilidad del negocio, ya que existen fluctuaciones en la oferta de cada material.
Desafortunadamente, no es tan simple así. Cada material presenta propiedades únicas que influyen en el proceso de reciclaje. Los plásticos, por ejemplo, no pueden ser reciclados todos juntos como si fueran una sola cosa. El resultado sería desastroso, ya que cada polímero se comporta de manera diferente. La categoría de los termoplásticos es fácilmente reciclable ya que son moldeables cuando se calientan, pudiendo incluso pasar por el proceso varias veces sin grandes pérdidas de calidad. Pero esta propiedad no aplica a los llamados plásticos termoestables, para los cuales aún no existe un proceso adecuado de reciclaje. Por estas razones, no siempre es fácil adaptar un nuevo material a una cadena de reciclaje ya existente.
La solución es anticiparse, ser estratégico y crear nuevos materiales que ya cumplan con los requisitos de las cadenas de reciclaje existentes. Esta es una de las vertientes del “Ecodesign”, una línea de pensamiento más amplia que busca reducir todos los impactos ambientales de un producto (o servicio), desde su origen, fabricación y transporte, hasta su destino final. Actualmente, esta es una gran preocupación de la mayoría de los fabricantes, debido a los cambios en la legislación y la presión por parte de los consumidores, que buscan productos más sostenibles.
De hecho, hoy en día no basta con que un material sea potencialmente reciclable. Tan importante como esto es poder garantizar su recolección posconsumo en los lugares donde se comercializa, ya que este es el primer paso para su efectiva inserción en la cadena de reciclaje. Este material también debe ser desarrollado de manera que no contamine las cadenas de reciclaje ya existentes, lo que perjudicaría la calidad de los productos finales y reduciría el número de veces que podrían volver a ser reciclados. El material ideal debería poder ser reciclado indefinidamente, sin perder sus características iniciales. Es decir, actualmente la creación de un nuevo material debe basarse en un pensamiento mucho más holístico, preocupándose por todas las etapas de su ciclo de vida.
Referencias
AMARAL, G. et al (2011) Guía ambiental de la industria de transformación y reciclaje de materiales plásticos. São Paulo: CETESB: SINDIPLAST, 90p. Disponible en: http://www.cetesb.sp.gov.br/userfiles/guia_ambiental_internet.pdf
UNEP – Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (2011) Principios de orientación global para bases de datos de evaluación del ciclo de vida – una base para procesos y productos más ecológicos. Disponible en: http://www.unep.fr/shared/publications/pdf/DTIx1410xPA-GlobalGuidancePrinciplesforLCA.pdf