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Aromas, recuerdos y emociones

Aromas, recuerdos y emociones

Es tan bueno despertarse por la mañana y sentir ese olor a café por la casa; o, después de una ducha, usar un perfume que traduzca nuestro estado de ánimo. A veces tengo la impresión de que algunos olores generan una sensación mágica en nosotros, es como si despertaran algo que ni siquiera sabemos qué es. Una especie de recuerdo vago, como si “existiera algo en el aire”. Misterio, tal vez esa sea la mejor palabra para definir el olfato, pues la verdad es que a pesar de las muchas teorías existentes, nadie sabe con certeza cómo sentimos los olores.

Al principio del estudio del olfato, los fisiólogos intentaron descubrir si existían olores básicos, los cuales, mezclados en diferentes proporciones, serían responsables de generar los varios tipos de olores, de manera similar a lo que ocurre con los colores primarios. Basándose en esta idea, en la década de los 50, surgió la primera clasificación de los olores: 1. alcanforados, 2. almizclados, 3. florales, 4. mentolados, 5. etéreos, 6. irritantes, 7. pútridos. Sin embargo, esta división sirvió solo para facilitar la descripción olfativa, pues el intento de encontrar los olores básicos no tuvo éxito, y la investigación continuó.

La mucosa de la cavidad nasal está recubierta por un moco secretado continuamente, donde las moléculas odorantes del aire se disuelven y entran en contacto con las neuronas bipolares, que son los quimiorreceptores involucrados en la olfacción. Los dendritas de estas células tienen cilios que se extienden por la cavidad nasal, formando una densa red, mientras que los axones se dirigen hacia arriba y penetran en la cavidad craneal. En la membrana de los cilios, se encuentran los receptores olfativos, los cuales son producidos por más de 1.000 genes que originan alrededor de 400 receptores olfativos diferentes. La cantidad de receptores específicos es bastante alta en comparación con los otros sentidos, sin embargo, el ser humano puede reconocer un número mucho mayor de odorantes (de 10.000 a 400.000), y los investigadores intentan descubrir cómo ocurre esto.

Los axones de las neuronas bipolares forman haces nerviosos que alcanzan el bulbo olfativo (en el encéfalo), donde forman sinapsis con otras células que se proyectan hacia regiones corticales y, posteriormente, hacia el sistema límbico, lo que explica la influencia de los olores sobre las emociones y recuerdos. De hecho, los olores tienen una enorme habilidad para hacernos recordar, y estos recuerdos son, con frecuencia, caracterizados por una fuerte connotación emocional y por la especificidad, lo que permite que el olfato sea de particular importancia, por ejemplo, para estudiar la memoria autobiográfica.

De la misma manera que los olores pueden evocar emociones, estas también pueden alterar la sensibilidad olfativa. Un estudio realizado en Alemania, con 32 individuos, mostró que la sensibilidad del olfato se reducía significativamente en todos los sujetos del grupo tras la presentación de una figura negativa y disminuía solo en los hombres tras la presentación de una figura positiva (las imágenes utilizadas para el estímulo emocional fueron seleccionadas del IAPS – International Affective Picture System*). Las tasas de evaluación de placer e intensidad reportadas por los participantes dependían del contenido de la imagen: tras la presentación de la figura negativa, el olor era evaluado como menos placentero y más intenso, mientras que la figura positiva llevaba a un aumento en el placer reportado. Este ejemplo demuestra la conexión existente entre el olfato y la afectividad, lo que puede ayudar a explicar los beneficios producidos por los olores sobre la salud, como veremos en el próximo post.

 

* IAPS: El International Affective Picture System fue desarrollado con el objetivo de proporcionar un gran número de fotografías estandarizadas, capaces de evocar emociones, internacionalmente accesibles, en diversas categorías.

 

Referencias

Hall, JE. Sensaciones somáticas: Los sentidos químicos – Gustación y olfacción. En: Tratado de Fisiología Médica (Guyton, AC; Hall, JE). 2011; p. 683-90, Editorial Elsevier;

Lent R. Los sentidos químicos. En: Cien mil millones de neuronas – Conceptos fundamentales de neurociencia (Lent, R). 2004; p. 340-65, Editorial Atheneu;

Pollatos O, Kopietz R, Linn J, Albrecht J, Sakar V, Anzinger A, Schandry R, Wiesmann M. La estimulación emocional altera la sensibilidad olfativa y el juicio del olor. Chem. Senses. 2007;32: 583–9;

Zucco GM, Aiello L, Turuani L, Koster E. Memorias autobiográficas evocadas por olores: Diferencias de edad y género a lo largo de la vida. Chem. Senses. 2012;37: 179-89.

Figura: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Tina_Liang_asian_model_smells_the_fennel.jpg