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ADN con huellas de la infancia

ADN con huellas de la infancia

Todas nuestras experiencias quedan marcadas en nuestro organismo. Para muchos, estoy seguro de que pronto vino a la mente un buen recuerdo de una fecha especial, repleta de sonidos, colores, sensaciones y olores, o incluso una mirada dirigida a una marca en el cuerpo, proveniente de alguna extravagancia de la infancia.

Se ha discutido mucho que las situaciones experimentadas en la edad más joven culminan en intervenciones en la formación de las redes neuronales de los adultos y en cambios comportamentales (“Cómo las experiencias actúan en niños y adolescentes”, por Maria Cristina Valzachi). Además, una situación de estrés vivida en la infancia, desencadenada, por ejemplo, por una depresión posparto, puede perjudicar el desarrollo neurobiológico y psicológico de los niños, resultando en cambios comportamentales en el adulto (“Mamá feliz – niño saludable”, por Vania Talarico).

Pero, ¿cómo se da esta incorporación biológica de experiencias?

Existen pequeñas marcas en el ADN de los niños al inicio de sus vidas que pueden resultar en modificaciones capaces de alterar el fenotipo futuro de esos adultos. Estas modificaciones son causadas por exposiciones a diversas situaciones relacionadas tanto a comportamientos sociales como al estado de ánimo de la madre durante el embarazo, afecto maternal después del nacimiento, estrés, además de estatus socioeconómico y nutricional al inicio de la vida, e incluso el abuso. La probable responsable de la incorporación biológica de estas experiencias es la epigenética. Solo recordando que este nombre se da a intervenciones moleculares que ocurren en el genoma y que pueden alterar el fenotipo del individuo. Lo más intrigante es que tales alteraciones derivadas de la influencia del ambiente en etapas iniciales de nuestras vidas pueden alterar quién seremos como adultos.

Para entender la importancia de la epigenética en la biología, valen algunas palabras del Prof. Moshe Szyf, uno de los pioneros en el campo de la epigenética: “No podemos entender la biología y la medicina sin tener en cuenta el ambiente social, económico y quizás hasta el político. Los humanos no pueden ser reducidos a una sola célula, y no podemos separar a las personas de sus ambientes.”

Por lo tanto, los factores ambientales y sociales no solo causan modificaciones puntuales en nuestras células, piel, órganos o estado psicológico; mucho más allá de eso, dejan marcas que pueden generar diferencias incluso comportamentales entre los individuos. Diversos estudios han surgido en esta línea discutiendo con mucho cuidado asociaciones y correlaciones entre estos parámetros.

Y es por eso que profundizaremos en nuestros próximos textos en algo tan complejo donde las experiencias maternas durante el embarazo pueden no solo alterar el comportamiento social del futuro bebé, sino también el patrón de respuestas de las células de su sistema inmune.

¡Hasta entonces!

 

Referencias:

Entrevista disponible en: http://publications.mcgill.ca/reporter/2009/04/moshe-szyf-james-mcgill-professor-of-pharmacology-and-therapeutics/

Szyf M, Meaney MJ.  Epigenética, comportamiento y salud. Allergy Asthma Clin Immunol. 2008 Mar 15;4(1):37-49. Epub 2008 Mar 15.

Maria Cristina Valzachi. Cómo las experiencias actúan en niños y adolescentes. Blog Ciencia e Innovación Natura Campus, 20 de septiembre de 2012.

Vania Talarico. Mamá feliz – niño saludable. Blog Ciencia e Innovación Natura Campus, 29 de octubre de 2012.