La gestación es un período especial no solo por la belleza de la formación de un nuevo organismo, sino también por los cambios fisiológicos y biológicos promovidos por las multiplicaciones y especializaciones celulares. Más interesante aún, son los diferentes patrones epigenéticos que pueden ser esculpidos en esta fase, modulando los programas génicos de cada célula de todo este nuevo organismo.
Estos patrones epigenéticos son dinámicos y pueden ser alterados de acuerdo con estímulos del medio ambiente al inicio de la vida, causando incluso cambios fenotípicos y comportamentales en la fase adulta. Así, durante la gestación, el epigenoma del feto es sensible, por ejemplo, a la nutrición materna, exposiciones a toxinas así como al estrés fisiológico [1]. Más interesante aún es la posibilidad de la transposición de patrones ambientales y comportamentales paternos a su descendencia. ¡Así es, atención futuros papás! No solo el color de su cabello y ojos, sino también su estilo de vida puede repercutir en la salud de sus hijos.
Fue precisamente en 2010 que Ng y colaboradores demostraron la transmisión de características transgeneracionales, contribuyendo al desarrollo de diabetes. Una exposición parental de ratas macho a una dieta rica en grasa pudo inducir un desequilibrio temprano de la homeostasis entre insulina-glucosa en las hembras de su descendencia, debido a una disfunción en las células beta-pancreáticas.
La obesidad en la fase adulta también parece estar asociada a experiencias adversas sufridas en la infancia como la antipatia y la negligencia materna [2].
Estos hallazgos nos muestran la importancia de considerar el papel parental en la aparición y desarrollo temprano de ciertas enfermedades como la diabetes.
Sin embargo, no solo en la edad prenatal, sino también neonatal y en la infancia, factores como el cuidado parental pueden somatizar el efecto de modificaciones epigenéticas que ocurrirán en el individuo adulto. Por ejemplo, una cría de rata que recibió mayor cuidado parental, como el lamido y el transporte, durante la fase inicial de la vida, en la fase adulta, presenta una expresión aumentada del gen que codifica el receptor de glucocorticoides en el hipocampo. Además, esta cría presenta diferencias en relación a la metilación del ADN, cuando se compara con crías de madres con menores hábitos de cuidado. Esta expresión génica aumentada contribuye a una respuesta al estrés menos exacerbada, mostrando el importante papel del medio ambiente en las fases iniciales de la vida, para la definición de las reacciones fisiológicas del organismo[3].
Es importante resaltar que esta plasticidad demostrada por la epigenética indica que cambios de hábito también pueden tener una influencia positiva en la modulación del desarrollo así como en el intento de evitar el desarrollo de enfermedades en las próximas generaciones.
Dado que estas modificaciones epigenéticas son reversibles y activan vías de señalización específicas, el entendimiento detallado de los mecanismos de acción proporciona una potencial plataforma de manipulaciones farmacológicas y terapéuticas que podrán actuar en otros tratamientos además de los ya estudiados como para cáncer y psiquiátricos [4].
Ciertamente, estos estudios merecen un cuidado al ser analizados, pues muchas variables necesitan ser aisladas para que se confirme una relación directa de causa-consecuencia. Pero por otro lado, todos estos datos nos ayudan a pensar en cuán importante es el cuidado que debe ser tomado con una vida en formación, no solo para que su integridad física sea mantenida, sino para que su integridad psicológica y fisiológica sea formada de la mejor manera posible, y que le corresponde por derecho.
Después de presentar el papel de la epigenética en nuestras vidas, literalmente, creo que es importante terminar esta discusión con una frase del investigador Marcus Pembrey, para que pensemos en cómo debemos encarar el genoma y epigenoma en futuros estudios: “Debemos vivir como guardianes de nuestro genoma. Debemos cuidarlo, porque no representa solo a usted.”
Referencias bibliográficas
[1] Szyf M, Weaver I, Meaney M. Cuidado materno, el epigenoma y diferencias fenotípicas en el comportamiento. Reprod Toxicol. 2007 Jul;24(1):9-19. Epub 2007 May 10
[2] Vámosi ME, Heitmann BL, Thinggaard M, Kyvik KO. Cuidado parental en la infancia y obesidad en la adultez: un estudio entre gemelos. Obesidad (Silver Spring). 2011 Jul;19(7):1445-50. doi: 10.1038/oby.2011.20. Epub 2011 Feb 17.
[3] Weaver IC, Cervoni N, Champagne FA, D'Alessio AC, Sharma S, Seckl JR, Dymov S, Szyf M, Meaney MJ. Programación epigenética por comportamiento materno. Nat Neurosci. 2004 Aug;7(8):847-54. Epub 2004 Jun 27.
[4] McGowan PO, Szyf M. La epigenética de la adversidad social en la primera infancia: implicaciones para los resultados de salud mental. Neurobiol Dis. 2010 Jul;39(1):66-72. Epub 2010 Jan 4.
Ng SF, Lin RC, Laybutt DR, Barres R, Owens JA, Morris MJ. Dieta alta en grasa crónica en padres programa disfunción de células β en crías de ratas hembra. Nature. 2010 Oct 21;467(7318):963-6.