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Tratamientos con luz

Tratamientos con luz


Desde que el hombre comenzó a tomar conocimiento de los mecanismos de funcionamiento de procesos naturales y biológicos, intenta artificialmente mimetizarlos para su mejor usufructo. Así ocurre, por ejemplo, con el desarrollo de cosméticos y productos a partir de extractos botánicos naturales o incluso con la utilización de una vacuna. La vacuna no es más que una presentación de una molécula extraña a nuestro cuerpo para que él la reconozca, reaccione y esté preparado cuando de hecho encuentre el microorganismo que la posee.


Con la radiación solar, responsable del mantenimiento de la vida en la Tierra, no es diferente. Además de su importancia para la producción de oxígeno por los seres fotosintetizantes, la producción de vitaminas en nuestros organismos, los mecanismos benéficos de la luz sobre los tejidos biológicos también han sido aprovechados artificialmente. Podemos citar el uso de la luz azul para el tratamiento de ictericia (pigmentación amarilla dada por el exceso de bilirrubinas en la piel de recién nacidos) así como de la luz infrarroja para fisioterapias.


Los tratamientos estéticos y dermatológicos fueron posibles a partir de la década de 60 con el desarrollo del láser. Sin embargo, existe una variedad de técnicas y formas de uso de energía. Dependiendo de la potencia aplicada en un área en un determinado espacio de tiempo, los mecanismos biológicos activados son distintos y así como sus resultados.


Así, podemos dividir básicamente las formas de tratamiento con luz en métodos ablativos y no ablativos. Los ablativos son altamente invasivos y causan una remoción tanto de la capa epidérmica como de la dérmica induciendo su remodelamiento (DeHoratius et al, 2007). Este procedimiento mejora la firmeza, aspereza y arrugas de la piel facial así como la reducción de manchas, sin embargo, puede tener efectos secundarios graves como infecciones, inflamaciones y cicatrices (DeHoratius et al, 2007).


Los no ablativos aparecen como una alternativa más suave de tratamiento y su forma de actuar en los tejidos es distinta, pudiendo ser usados para el tratamiento de tumores malignos, acné, regeneración tisular y alivio del dolor, así como tratamientos odontológicos (DeHoratius et al, 2007). Pero es importante resaltar que muchas veces estos tratamientos son complementarios a los tratamientos convencionales, como quimioterapias y cirugías de cánceres (Atilli, et al, 2011).


Los dispositivos usados también para rejuvenecimiento por los métodos no ablativos pueden ser categorizados en: láseres de infrarrojo; terapia fotodinámica (PDT, del inglés, Photodynamic therapy); diodos emisores de luz (LED, del inglés light emitting diode) basados en los mecanismos de acción de la terapia con luz de baja intensidad. A continuación, desglosaremos un poco cada uno de ellos para entender sus funciones.


Algunas longitudes de onda de los láseres de infrarrojo calientan el tejido y estimulan la producción de colágeno mejorando las arrugas finas. Ya para el PDT es necesario un agente fotosensibilizador que será modificado por la luz produciendo moléculas que podrán inducir muerte celular, siendo así utilizados en el tratamiento de tumores malignos y acné. Los LED son dispositivos de uso doméstico que pueden incluso ayudar en el alivio del dolor. Su mecanismo se basa en la modificación fotoquímica, cuando una molécula presente en nuestros tejidos modula la síntesis de proteínas. Sin embargo, los protocolos utilizados en los estudios clínicos aún son bien variados, así como las técnicas donde estas radiaciones son empleadas, imposibilitando por ahora un consenso respecto al entendimiento de los mecanismos de acción aún controvertidos de estos dispositivos sobre la piel.


Desafortunadamente no tenemos líneas suficientes para abordar todas las variedades de tratamiento y protocolos que han sido publicados por la comunidad científica. Así, de la misma forma que estas técnicas son benéficas, pueden ser perjudiciales si potencias o incluso longitudes de onda son usadas inadecuadamente. Por lo tanto, lean, infórmense, investiguen siempre en foros científicos y busquen profesionales competentes antes de tomar cualquier decisión.


 


Referencias Bibliográficas


Attili SK, Ibbotson SH, Fleming C. Rol de las terapias no quirúrgicas en el manejo del carcinoma basocelular periocular y carcinoma intraepidérmico escamoso: una serie de casos y revisión de la literatura. Photodermatol Photoimmunol Photomed. 2012 Abr;28(2):68-79


DeHoratius DM, Dover JS. Remodelación tisular no ablativa y fotorejuvenecimiento. Clin Dermatol. 2007 Sep-Oct;25(5):474-9. Revisión. PubMed PMID: 17870525.