Los Aceites Esenciales siempre han estado presentes en la Perfumaria. A primera vista, no estamos hablando de Innovación, ya que el uso de estos ingredientes supera los registros de la historia de estos productos, sin importar la forma de aplicación, ya sea en cremas, pomadas, ungüentos, o inciensos y difusores.
Basta volver al período en el que el Medio Oriente era considerado la cuna de la civilización, y encontraremos registros de principios de procesos de destilación para la producción de los Aceites Esenciales, utilizados hasta hoy en la industria de la perfumería.
Es verdad que la perfumería ha evolucionado mucho desde aquellos tiempos y hoy el número de aceites empleados en esta industria ha crecido enormemente. Nuevas técnicas de extracción y producción de extractos aromáticos han surgido, permitiendo que una gran gama de características se adapte para satisfacer los requisitos actuales.
La evolución de la Industria Química y la síntesis de nuevas moléculas han proporcionado un nuevo impulso a la industria de la perfumería. La creación de nuevos ingredientes sintéticos - con características únicas y un costo bastante competitivo - y el excelente rendimiento en diversas aplicaciones han hecho que el desarrollo de nuevos aromáticos de origen natural pierda impulso, ya que desde el punto de vista económico la competencia puede ser injusta.
A pesar de todas las ventajas económicas o técnicas que podemos citar a favor de los sintéticos, los Aceites Esenciales no han perdido su espacio en la perfumería, especialmente en aquella que llamamos Perfumaria Fina debido a su riqueza y complejidad de notas, lo que garantiza su lugar en las paletas más disputadas de Perfumistas de todo el mundo.
Las Técnicas de Obtención y Producción de Aromáticos
En la perfumería, no podemos limitarnos a hablar solamente de los Aceites Esenciales que se obtienen a través del proceso clásico de destilación al vapor, sino que también debemos considerar aquellos aromáticos que se obtienen por extracción, ya sea mediante el uso de solventes de origen orgánico o no.
Actualmente, las técnicas de refinamiento permiten una gran flexibilidad en la forma en que cada aceite esencial o extracto aromático será refinado, ya sea por el aumento de la concentración o el aislamiento de los ingredientes más deseados, como es el caso de los “corazones de patchouli” (ricos en patchoulol), o la deterpenación de los aceites cítricos para aumentar la concentración de los aldehídos olfativamente más ricos e interesantes. De la misma manera, es posible la reducción o eliminación de los ingredientes indeseables, ya sea por cuestiones de seguridad del consumidor (ej. isoeugenol, safrol) o debido a la intensa coloración presente en algunos extractos aromáticos. Cuando hablamos de la producción de los aromáticos, no podemos dejar de lado los desafíos de la producción vegetal. Al seleccionar una nueva planta que inicialmente presenta un olor agradable, no significa necesariamente que hayamos encontrado un “futuro” Aceite Esencial.
La perfecta identificación de la planta y su domesticación para la producción en campos de agricultura tradicional, orgánica o su extrativismo racional y sostenible, es una tarea ardua y desafiante. La adaptación al suelo, las mejores condiciones de siembra, el momento de la cosecha o la estructuración de un plan de manejo (especies forestales/extrativismo) pueden definir el éxito y el futuro de esta planta para su uso en la Perfumaria. Lo mismo podemos decir de la elección del mejor proceso de obtención del aromático, que pueda reproducir con calidad las mejores características olfativas.
Los desafíos no terminan ahí.
La Seguridad y el Costo
La legislación actual impone cada día más restricciones al uso de determinados ingredientes para la seguridad de los consumidores. En este caso, los aceites esenciales y aromáticos pueden presentar muchas limitaciones de uso, ya que, con frecuencia, encontramos en su composición algunos componentes indeseables.
¿Cuánto podemos pagar por un aceite esencial? Esta quizás sea una de las preguntas más difíciles de responder. Podemos simplemente basarnos en los rendimientos de nuestro proceso de extracción y el costo de esta planta. Añadimos a este valor el costo del proceso, el embalaje, el transporte y los impuestos, sin dejar de lado la ganancia de quien produjo el ingrediente. Bueno, este sería el precio de un ingrediente que ya tiene su mercado definido y sus competidores, pero cuando hablamos de ingredientes innovadores, los valores pueden ser muy diferentes.
Es necesario considerar la contribución olfativa en la creación de las fragancias y también los valores que están detrás de la producción de este ingrediente. Como ejemplo, podemos citar el cultivo orgánico y manejo extrativista sostenible. La participación de productores rurales y comunidades tradicionales en la producción de este ingrediente también agrega aún más valor al aceite esencial y si tiene historias de uso y/o manipulación tradicionales, bueno, ahí entonces estamos verdaderamente ante una joya, y todo esto debe ser considerado.
Solamente los Aceites Esenciales y Extractos Aromáticos pueden conferir a una creación la complejidad y la riqueza tan apreciada por los consumidores.
Corresponde al Investigador identificar plantas que tengan características olfativas interesantes y, a partir de entonces, desarrollar el proceso que mantenga las características que despertaron su interés, de forma segura, con calidad y competitividad económica.
Corresponde al artista que va a pulir la piedra la responsabilidad de traer el brillo y la forma deseada a su creación y, al mismo tiempo, mantener en secreto los elementos que componen su arte.
¡La innovación está en encadenar todos estos eslabones generando un producto repleto de tecnología y significado!
Sugerencias para lectura: (¿Para saber más?)
[1] Guenther, E; The Essential Oils. Florida, Krieger Publishing Company Malabar, 1972.
[2] Husnu Can Baser, K.; Buchbauer, G; Handbook of Essential Oils – Science, Technology and Application. Boca Raton, Londres, Nueva York, CRC Press, 2010.
[3] Watson, L. Jacobson’s Organ – and the remarkable nature of smell. Nueva York, W.W. Norton & Company, 2000.