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La luz que las células también ven

La luz que las células también ven


   El cielo, las estrellas, una imagen. El cabello rubio, pelirrojo, oscuro; el espejo, esa foto, ese momento, ese rostro, los colores. Una obra de arte, el brillo del amanecer y el colorido del atardecer. En realidad, el escenario de estas imágenes que nos rodean está compuesto por la emisión, absorción y reflexión de la luz. Pero, al final, ¿qué es la luz?


   La luz es la porción visible de la radiación electromagnética capaz de interactuar con la materia. La luz tiene un comportamiento de ondas y variaciones en sus propiedades, como su longitud y su frecuencia, traducen los diferentes colores observados. Estos colores forman parte de un pequeño espectro visible al ojo humano cuyos longitudes de onda varían de 400 a 700 nm.


   La distribución espectral de la energía solar está compuesta por alrededor del 3-7% de UV (290-400 nm), 44% de luz visible (400-700 nm) y 53% de radiación infrarroja (IR, 700 nm-1 mm). La contribución del componente UV sobre la piel ha sido bien estudiada y aplicada en las tecnologías de productos para protección solar, ya que causa daños agudos y graves después de pocas horas de exposición. El componente UV se forma por tres regiones de longitudes de onda: UVC (absorbida por la capa de ozono en la atmósfera), UVB (alcanza los queratinocitos, las células de la capa más superficial de la piel) y UVA (penetra más profundamente en la dermis). Por eso, los protectores solares actualmente tienen protección contra los rayos UVA y UVB, pero no contra IR ni luz visible. Hasta entonces, se creía que las longitudes de onda de luz visible e IR producían solo calor tras su absorción, sin causar algún daño subsecuente. Solo recientemente, estudios han comenzado a explorar los efectos, incluidos los térmicos, de la radiación no UV sobre la fisiología de la piel.


   Ya se sabe que el aumento de enzimas que degradan colágeno, la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y citoquinas proinflamatorias en la piel tras radiación UV son causantes importantes de daños a la propia piel, contribuyendo a su fotoenvejecimiento.


   Pero, ¿será que el 44% de la radiación proveniente del sol, responsable de lo que conocemos como espectro visible al ojo humano, también es capaz de causar daños similares?


   Los investigadores han demostrado que sí. Pero antes de entrar en los detalles, es importante resaltar que la luz visible no puede ser tratada como la villana de la historia, pues así como todo en la vida, debe ser aprovechada con parsimonia; es necesaria para funciones fisiológicas del organismo como la producción de vitamina D, además de ser utilizada positivamente en el tratamiento de enfermedades como la dermatitis atópica y el acné. Pero dejemos los tratamientos un poco de lado por ahora, ya que serán discutidos más adelante, en una próxima oportunidad.


   Volviendo a los mecanismos de acción, en la piel humana, el espectro de luz visible junto con IR puede aumentar la expresión de enzimas llamadas metaloproteinasas (MMP-1 y MMP-9), disminuyendo la expresión de procollágeno, favoreciendo el infiltrado inflamatorio de macrófagos (células del sistema inmune) (Cho, et al, 2010). Esto, en conjunto, contribuye a una inflamación en la piel y daños prematuros de envejecimiento. Además, en pruebas in vitro bajo la acción del espectro de luz visible, se observó un aumento de ROS, citoquinas proinflamatorias (IL-1α) y MMP-1 (Liebel, et al, 2012). En este último caso, el uso de moléculas antioxidantes agregadas a un protector solar contra UVA/UVB fue capaz de minimizar la formación de ROS causados por la luz visible, sugiriendo un posible efecto benéfico de tales moléculas en el control de la aparición precoz de signos que contribuyan al envejecimiento. Sin embargo, se necesitan futuros estudios que contengan un mayor número muestral además de datos más profundos sobre posibles mecanismos de acción de esta combinación, para que se compruebe la eficacia clínica de estos resultados.


   Recordando que hoy comentamos un poco sobre la porción de luz visible, ¿será que también debamos repensar sobre los cuidados en el uso terapéutico, o sobre sus posibles daños a la piel, causados por la radiación IR?


 


Referencias Bibliográficas


Cho S, Lee MJ, Kim MS, Lee S, Kim YK, Lee DH, Lee CW, Cho KH, Chung JH. La luz infrarroja más la luz visible y el calor de la luz solar natural participan en la expresión de MMPs y tipo I procollágeno, así como en la infiltración de células inflamatorias en la piel humana in vivo. J Dermatol Sci. 2008 May;50(2):123-33. Epub 2008 Jan 14.


Liebel F, Kaur S, Ruvolo E, Kollias N, Southall MD. La irradiación de la piel con luz visible induce especies reactivas de oxígeno y enzimas degradadoras de la matriz. J Invest Dermatol. 2012 Jul;132(7):1901-7. doi: 10.1038/jid.2011.476. Epub 2012 Feb 9.