Cuando hablamos sobre el altruismo, en nuestra última conversación, comentamos que la práctica del mismo está relacionada con la felicidad (1). Ahora vamos a dialogar más a fondo sobre este tema.
Tenemos mucho que hablar sobre la felicidad. Después de todo, hay innumerables artículos, libros, sitios, foros en redes sociales que discuten el tema. Seguimos ciertas publicaciones que proponen el paso a paso de cómo ser felices, compramos libros de autoayuda compulsivamente, y cada día más nos sentimos vacíos y continuamos nuestra búsqueda.
Pero, ¿qué buscamos? Tal vez una idea de felicidad asociada a modelos previamente establecidos por la sociedad: es feliz aquel que posee más dinero, fama, poder, belleza, conocimiento global y estatus. No nos sentimos “felices” hasta que alcanzamos los niveles autoimpuestos de estos ítems. Pero, ¿acaso esto solo trae felicidad?
Claro que no. Y esta discusión ya está a nivel mundial. Basados en el ya conocido FIB (Índice de Felicidad Interna Bruta) - implementado inicialmente en Bután - diversos países han buscado medir el desarrollo de su nación preocupándose por otros aspectos que no solo el crecimiento económico, pues no es solo la riqueza la que trae bienestar a la nación. Brasil también está en vías de desarrollar su "índice de felicidad", que está siendo discutido en la Rio+20, conferencia sobre desarrollo sostenible que se lleva a cabo ahora en junio, en Río de Janeiro.
Si nos detenemos a evaluar nuestra vida, notaremos que pasamos gran parte de nuestros días para satisfacer una necesidad que ni siquiera conocemos realmente. Nos despertamos, salimos corriendo, llegamos tarde, hacemos, procesamos, insistimos, cuestionamos, comemos rápidamente, nos acostamos y dormimos ya pensando en el día de mañana. ¡Uf! Nuestros días son atropellados. Tenemos una programación secuencial de actividades que desempeñamos de manera robótica, sin experimentarlas. Y así pasan los días, pasan los meses, pasan los años.
Un día decidimos cuestionarnos: pero, al final, ¿cuál es mi objetivo de vida? ¿Qué, de hecho, me hace feliz? Y así comienza una nueva trayectoria, que nos hace resignificar nuestra forma de vivir.
En este momento, nos damos cuenta de que pasamos mucho tiempo proyectando nuestra felicidad en conquistas que siempre están por venir (“cuando me convierta en”... “cuando compre”) o incluso delegando a otros la función de hacernos felices, mientras que la felicidad depende, antes que nada, de nuestro propio empoderamiento de vida y decisión por ser felices.
Esta cuestión del “empoderamiento” de la propia felicidad se remonta al siglo IV antes de Cristo, cuando Sócrates proponía que buscar ser feliz es una tarea de responsabilidad del propio individuo (2).
Sonja Lyubomirsky, profesora de Psicología de la Universidad de California, en su libro “The How of Happiness” cita, basada en estudios, que el 50% de las diferencias individuales en la felicidad son determinadas por los genes, el 10% por las circunstancias de vida, y el 40% por actividades intencionales (3).
Considerando, entonces, que el estado de ser feliz depende, en gran parte, de nosotros mismos y que entre las muchas definiciones de felicidad la mayoría de ellas hace mención a un estado emocional positivo, con sentimientos de bienestar y placer (2), ahora nos corresponde el convite a una mirada diferenciada para nuestro día a día, haciendo de cada vivencia, de cada gesto de la rutina, un motivo para ser felices.
Después de todo, poder sentir la sensación del agua fresca al lavarse la cara por la mañana, el sabor dulce de las frutas maduras de la estación o incluso el fuerte abrazo de alguien a quien amamos, proporciona un inmenso sentimiento de placer y bienestar. Solo se necesita una nueva mirada. Cada día es una invitación a la felicidad.
Podemos cerrar esta conversación recordando una frase del añorado Carlos Drummond de Andrade: “Ser feliz sin motivo es la forma más auténtica de felicidad”.
Referencias:
(1) Post, S.G. Altruismo, felicidad y salud: es bueno ser bueno. Int J Behav Med. 12(2):66-77, 2005;
(2) FERRAZI, R.B., TAVARES, H., ZILBERMAN, M. Felicidad: una revisión. Rev. Psiq. Clín 34 (5); 234-242, 2007;
(3) Disponible en: http://chass.ucr.edu/faculty_book/lyubomirsky/discover_happiness.html.
(4) Ilustración disponible en: http://www.freedigitalphotos.net/images/search.php?search=children+happiness&cat=&page=1&gid_search=&photogid=0. Nombre de la imagen: Kiding Flying Kit.