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Una invitación al altruismo

Una invitación al altruismo


En la publicación titulada “el estado de estar y sentirse bien” hablamos sobre la importancia de cultivar las diferentes dimensiones del bienestar (física, mental, cultural, social y espiritual) para alcanzar un estado de plenitud. La práctica del altruismo, sin duda, alimenta la dimensión social y nos engrandece como seres humanos. No hay forma de no sentirse bien siendo bueno y generoso, y eso nos distingue como humanos. Pero, al fin y al cabo, ¿qué es el Altruismo?


“Es el amor al prójimo. De la raíz latina alter, que significa "otro", designa, precisamente, el interés por los demás. Término creado por el filósofo francés Augusto Comte (1798-1857) para designar el sentimiento opuesto al egoísmo”. Según Comte: "Vivir para los demás no es solamente la ley del deber, sino también la ley de la felicidad”.


Cuando hablamos de altruismo, inicialmente somos llevados a considerar solo sus aspectos filosóficos y teológicos, pero su importancia para la ciencia queda clara cuando evaluamos las numerosas investigaciones científicas que se han publicado sobre este tema desde la década de 60, habiéndose intensificado a principios de este siglo, parte de ellas asociando el comportamiento altruista a beneficios para la salud, longevidad y bienestar (1). Solo por curiosidad, vale la pena mencionar que el término “Altruismo” asociado al término “humano”, en Pubmed, resulta en 4,699 investigaciones vinculadas hasta el momento.


Stephen G. Post es uno de los investigadores que se destacan en el tema. En su libro “Altruism and Health: Perspectives from Empirical Research”, publicado por la editorial Oxford en 2007, hay un capítulo sobre altruismo, bienestar y salud mental en el anciano, en el que identificamos una declaración muy interesante de un señor de 88 años cuando se le preguntó sobre su sentimiento al ayudar a alguien. Él dice: “a pesar de que no hay muchas cosas que aún pueda hacer, todavía puedo sacar una sonrisa del rostro de una persona” (2).


Esta frase nos despierta a lo siguiente: si prestamos más atención a las personas y a los acontecimientos a nuestro alrededor, encontraremos diariamente diversas oportunidades para ser amables, generosos y compasivos. Pequeños gestos y actitudes como abrir la puerta del ascensor a una persona con las manos ocupadas, ceder el asiento a un anciano en un establecimiento público, decir buenos días al portero, sonreír al empleado del mostrador y respetar la opinión de un colega de trabajo son ejemplos simples de cómo practicar el altruismo. Esto no es una tarea difícil, ya que la propia fisiología humana favorece la cooperación mutua y el amor al prójimo.


     La hormona oxitocina, por ejemplo, reconocida como la molécula del amor y sobre la cual hay mucho que dialogar en nuestras próximas publicaciones, además de estar involucrada en la relación madre e hijo, en el vínculo entre parejas y en las relaciones sociales, también está involucrada en el comportamiento de cooperación (3). Además de la oxitocina, la dopamina tiene un papel importante en el comportamiento social altruista mediado por el mecanismo de recompensa (4).


     La revista Isto É (11 de mayo de 2012) publicó un artículo muy interesante sobre la cuestión de la generosidad, en el cual hay una figura que ilustra bien los aspectos fisiológicos del altruismo, mencionados anteriormente, y que vale la pena compartir: http://www.istoe.com.br/reportagens/205685_O+PODER+DA+GENEROSIDADE?pathImagens=&path=&actualArea=internalPage


Como reflexión final, queda una invitación para meditar sobre la frase del Dalai Lama, que es reconocido mundialmente por promover la paz y la compasión entre todos nosotros: “La humanidad es una sola y este pequeño planeta es nuestro único hogar. Si tenemos que proteger este hogar, cada uno de nosotros necesita experimentar un sentimiento vivo de altruismo universal.”


 


Indicaciones de Lectura:


1. Lozada, M.; D'Adamo, P., Fuentes, M.A. Beneficial effects of human altruism. J Theor Biol. Nov 21;289:12-6;2011;


2. Post, S.G. Altruism, happiness, and health: it’s good to be good. Int J Behav Med. 12(2):66-77, 2005;


2. Post, S. G. Altruism and Health: Perspectives from Empirical Research. Oxford University Press, 2007. Cap. 4: “Altruism, well-being and mental health in late life”. Disponible en: http://www.case.edu/artsci/soci/documents/Lifecourseperspectivesonaltruistichealthandmentalhealth.pdf;


3. Israel, S.; Weisel, O.; Ebstein, R. P.; Bornstein, G. Oxytocin, but not vasopressin, increases both parochial and universal altruism. Psychoneuroendocrinology. Feb, 27, 2012


4. Skuse, D.H.; Gallagher L. Genetic influences on social cognition. Pediatr Res. May;69(5 Pt 2):85R-91R, 2011;