Envejecer puede parecer injusto para muchos, pero no tendría que serlo. Con la creciente caída de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida de la población, la preocupación por la calidad de vida de las personas mayores de 60 años se ha vuelto esencial. (Para la OMS – Organización Mundial de la Salud – se considera anciano a quien tiene más de 60 años de edad.) Pero, ¿cómo mantener una vida satisfactoria y saludable, cómo hacer de la tercera edad un período de vida feliz?
Entre los profesionales de la salud hay un crecimiento de la demanda por técnicas y conocimientos sobre el desarrollo humano en esta fase de la vida. La búsqueda de factores para un envejecimiento exitoso, tanto físico como intelectual, ha dado buenos frutos en el campo de la gerontología y la psicología del envejecimiento. Mirar el papel social y la independencia del anciano en este proceso parece ser tan importante como cuidar de las pérdidas físicas y del envejecimiento del cuerpo.
El período de jubilación es uno de los acontecimientos que puede afectar seriamente la vida de las personas mayores. A pesar de sonar como el “merecido descanso después de tantos años de contribución a la sociedad”, el aumento de la probabilidad de depresión en este período indica que hay más cosas sucediendo en la vida de estas personas que solo “descanso”. Cuando una persona se jubila, toda la rutina y la estructura social de su vida tiende a cambiar. La pérdida de contacto social con los colegas de trabajo, la sensación de “inutilidad” social, la falta de objetivos y la inadaptación a los valores y conceptos modernos son factores de riesgo para la pérdida de la identidad social y de la independencia durante la vejez, contribuyendo a un cuadro de depresión y estrés.
Para Skinner & Vaughan (1985), hacerse anciano es “como mudarse a otro país.” Es necesario que, durante la madurez, el individuo se prepare para el cambio, tenga hábitos de vida saludables, mantenga la capacidad cognitiva y, sobre todo, conozca la “tierra extranjera” a la que irá en el futuro. Mantenerse actualizado con las noticias, la tecnología y los conceptos modernos es un medio para mantener la independencia del anciano. Tener acceso a internet, a los nuevos medios de comunicación, a las redes sociales, usar el cajero automático del banco y conversar con personas de todas las edades es imprescindible para quienes quieren mantener su autonomía y su participación en la sociedad. Estar inserto en un grupo social y formar parte de una red de personas cuyos intereses y valores sean compatibles tiene un impacto muy positivo sobre la autoestima y la autoconfianza del anciano y aumenta sustancialmente la calidad de vida.
Además de la autonomía y la independencia, otro factor que puede afectar el bienestar del anciano es la falta de aceptación de su propia condición. El cuerpo envejecido pierde fuerza muscular, los sentidos se ven afectados y la memoria puede verse comprometida. Al mirarse en el espejo, las arrugas y las expresiones de la edad son el retrato del paso del tiempo, y el anciano puede no aceptar esta realidad. Es necesario que, durante este período, el envejecimiento del cuerpo sea percibido positivamente como una condición natural, una parte del proceso de desarrollo del ser humano. Rechazar la vejez, intentar a toda costa parecer joven y sucumbir al culto a la juventud lleva al anciano, muchas veces, a un cuadro de baja autoestima y depresión. Por eso, es importante que haya espacio para la belleza y la contemplación de esta etapa de la vida. El anciano debe ser valorado tal como es, y la industria de la belleza parece aún no haber percibido este nicho.
Aún hay un inmenso campo inexplorado sobre los aspectos específicos y los factores para el bienestar en la tercera etapa del desarrollo humano. El área está abierta a los investigadores y recientemente se ha introducido la gerontología como nuevo campo del conocimiento, con cursos de grado y especializaciones disponibles. Mirar hacia el futuro es, en este caso, saber cómo la vida sigue su curso y, aún más, cómo hacer de esta una travesía feliz y exitosa.
Referencias:
Skinner, B.F.; & Vaughan, M.E. (1985). Vive bien la vejez: Aprendiendo a programar tu vida. São Paulo: Editora Summus.
Campana, G.A.; Oplustil, C.P.; & Faro, L.B. (2011). Tendencias en medicina laboratorial. J. Bras. Patol. Med. Lab., 47(4). En: http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S1676-24442011000400003&script=sci_arttext
Indicaciones de lectura:
Batini, E.; Maciel, E.M.; & Finato, M.S.S. (2006). Identificación de variables que afectan el envejecimiento: análisis conductual de un caso clínico. Estudios de Psicología: Campinas, 23(4). 455-462. En: http://www.scielo.br/pdf/estpsi/v23n4/v23n4a13.pdf
Teixeira, I.N.A.O, & Neri, A.L. (2008). Envejecimiento exitoso: una meta en el curso de la vida. Psicología USP, 19(1). En: http://www.revistasusp.sibi.usp.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1678-51772008000100010&lng=en&nrm=is