Intentar solucionar problemas que hoy el mundo nos plantea con un menor impacto, el menor consumo de energía y menor utilización de materia prima es el gran desafío, y una de las salidas para encontrar estas respuestas es la biomimética. El concepto de ella no está solo en copiar la naturaleza, sino en hacernos “aprender la inteligencia de los mecanismos” y con eso “inspirarse” en ella. En resumen, la biomimética consiste en entender los mecanismos que rigen la vida e inspirarse en ellos para mejorar otras áreas de la ciencia, buscando por ejemplo, la economía de recursos y la eficiencia energética.
El velcro es uno de los ejemplos más famosos de creaciones inspiradas en los mecanismos biológicos. En 1491, el ingeniero Georges de Mestral se inspiró en las semillas de las plantas del género Arctium, de la familia Asteraceae, que se pegaban a su ropa y a su perro durante sus caminatas por los Alpes. Basado en esta inspiración, creó una alternativa para unir materiales de manera simple y reversible.
Aunque es el más conocido, el velcro no es el único ejemplo de biomimética que tenemos. La biomimética también se utiliza en muchos proyectos arquitectónicos, de los cuales uno bastante famoso es el Eastgate Center, en la ciudad de Hare, en Zimbabue, inaugurado en 1996. Con un tamaño de 5.600 m² de área comercial, 26.000 m² de oficinas y 450 plazas en su estacionamiento, no posee aire acondicionado convencional. El sistema diferenciado de ventilación del aire se basa en los termiteros del país, que mantienen su temperatura regulada en exactos 30°C (para mantener vivos los hongos que son la base de la alimentación de los termitas), mientras que la temperatura externa varía de 1°C (por la noche) a 40°C (durante el día).
El Eastgate Centre en Zimbabue utiliza el enfriamiento pasivo como principio y gasta un 10% menos de energía que edificios del mismo tamaño. El principio es simple: durante el día el calor del sol y de las máquinas dentro del edificio es absorbido por las paredes de la construcción, el edificio se calienta, pero no mucho. Al final del día, la temperatura baja y el aire caliente interno sube (por ser menos denso) y con la ayuda de ventiladores por la chimenea del edificio, haciendo que el aire más frío (y más denso) ocupe las partes inferiores del edificio, así el aire más fresco va ocupando todo el edificio hasta alcanzar una temperatura agradable para el día siguiente.
Intentar reproducir las soluciones de la naturaleza para resolver nuestros problemas del día a día es una alternativa más inteligente y sostenible, como se puede ver en los ejemplos anteriores. Probablemente no será mañana cuando todos nuestros desafíos se resuelvan de esta manera, pero tenemos que empezar a mirar la naturaleza con otros ojos.
Referencias:
http://scienceblogs.com.br/brontossauros/2007/10/os-carrapichos-e-os-velcros/
http://inhabitat.com/building-modelled-on-termites-eastgate-centre-in-zimbabwe/
http://biomimicryinstitute.org/case-studies/case-studies/termite-inspired-air-conditioning.html