El uso popular del término bienestar frecuentemente se refiere a la salud. Esto probablemente ha ocurrido desde que la Organización Mundial de la Salud, en 1946, definió la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no más meramente como la ausencia de enfermedades” (https://apps.who.int/aboutwho/en/definition.html). Esta definición parte de una visión multidimensional del ser humano y, a pesar de ser más adecuada, ha sido objeto de controversias debido a la dificultad de medir y operacionalizar el bienestar.
¿Podemos medir el bienestar? ¿Cómo medirlo? Sí. Medir el bienestar no es una tarea fácil, pero podemos cuantificarlo a través de medidas objetivas y/o subjetivas. El bienestar físico, por ejemplo, puede medirse objetivamente a través de marcadores biológicos y respuestas fisiológicas, tales como: niveles hormonales, respuestas del sistema nervioso autónomo, etc. En cambio, el bienestar mental o psicológico pertenece a la dimensión subjetiva, por lo que los investigadores han recurrido a cuestionarios, escalas e inventarios científicos, inaugurando, en la década de los 70, un nuevo campo de estudio denominado bienestar subjetivo.
Al final de la década de los 90, surgió un movimiento científico llamado Psicología Positiva, que ha estado perfeccionando nuevas formas de, no solo medir, sino también promover el bienestar subjetivo.
Natura, desde su fundación, tiene como razón de ser la promoción del Bien Estar Bien, que comprende, no solo el bienestar (relación armoniosa consigo mismo), sino también el estar bien (relación empática y placentera del individuo creando conexiones plenas con el otro, con la naturaleza y con el todo). El área de investigación denominada Ciencias del Bienestar y Relaciones utiliza, desde 2006, la Teoría Integral, desarrollada por el filósofo Ken Wilber, para comprender el bienestar de manera más amplia y profunda que denominamos Bienestar Integral.
La Teoría Integral busca tener en cuenta tanto la dimensión individual como la colectiva, considerando también los aspectos objetivos y subjetivos, lo que resulta en cuatro perspectivas diferentes, pero complementarias:
1. Comportamental: dimensión individual y objetiva.
2. Emocional: dimensión individual y subjetiva.
3. Cultural: dimensión colectiva e intersubjetiva.
4. Social-Sistémica: dimensión colectiva e interobjetiva.
En Natura, entendemos la Integralidad como la comprensión, el profundizaje y la expansión de las relaciones. Cuando ampliamos nuestra percepción de nosotros mismos, del otro a nuestro lado, del mundo a nuestro alrededor, entendemos que todo está interconectado. Somos entonces capaces de establecer conexiones nutritivas y transformadoras, creando una mirada amorosa y una acción sostenible. Creemos que, al valorar las relaciones, inspiraremos cambios en la mirada, en la acción, y en la expansión de nuestra conciencia y de esta forma crearemos un movimiento transformador que invite a una vida colaborativa e integrada.
El área de investigación de Natura responsable por el tema entiende que el bienestar es un fenómeno multidimensional que solo puede ser adecuadamente comprendido a partir de la integración de diversas áreas de la Ciencia, como la Biología, Física, Psicología, Sociología, Antropología, Medicina, Ecología, etc. Así, consiste en un enfoque holístico e integrado del conocimiento, que implica comprender al ser humano y la naturaleza de la cual es parte en sus dimensiones físicas, emocionales y culturales.
El estudio aquí reportado fue desarrollado por los investigadores de Natura: Cláudia Pellegrino, Ph.D;, Patricia Tobo, Ph.D. y Helder Kamei, M.Sc.
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