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Ciencia, biodiversidad e innovación sostenible: la trayectoria de la colaboración entre Natura y Embrapa

Ciencia, biodiversidad e innovación sostenible: la trayectoria de la colaboración entre Natura y Embrapa

Hace 20 años, la asociación entre Natura y Embrapa nació del deseo común de unir ciencia, innovación y biodiversidad. Desde entonces, diferentes proyectos de cooperación entre las dos empresas han demostrado que es posible utilizar el conocimiento técnico-científico para generar modelos de desarrollo sostenible, con beneficios para toda la cadena involucrada.

La colaboración comenzó con Embrapa Recursos Genéticos y Biotecnología, de Brasilia, con el objetivo de obtener datos genéticos que pudieran respaldar planes de conservación y manejo sostenible de dos especies utilizadas por Natura y fundamentales tanto para la bioeconomía brasileña como para las comunidades que de ella viven: el mate-verde (Ilex paraguariensis) y la castaña de Brasil (Bertholletia excelsa), clasificadas como especies amenazadas de extinción.

Los estudios se realizaron en varios lugares y estados, incluyendo las áreas de producción de castaña de la Amazonía y mate-verde para Natura: la Reserva de Desarrollo Sostenible del Iratapuru, en Amapá, y la Ervateira Putinguense, en Río Grande do Sul. Varias unidades de Embrapa también se involucraron en estos proyectos - Lucia Helena de Oliveira Wadt (Embrapa Acre) fue la responsable de los estudios de la castaña de la Amazonía, y Valderes de Sousa (Embrapa Floresta), la referencia para los estudios de la yerba mate.

El trabajo conjunto contribuyó a ampliar el conocimiento sobre estas especies. Además, pavimentó el camino para el trabajo en iniciativas futuras: Natura aportando recursos, conocimiento en innovación y compromiso socioambiental, y Embrapa trayendo su experiencia en investigación agrícola y forestal aplicada al territorio brasileño.

El desafío del dendé y la respuesta agroforestal

La asociación continuó con un desafío audaz, de iniciativa de Natura, en Tomé-Açu (Pará): transformar por primera vez el monocultivo de dendé, típicamente asociado a preocupaciones ambientales y sociales, en sistemas agroforestales biodiversificados. 

El trabajo se realizó en colaboración con Embrapa Amazonía Occidental, @Embrapa Amazonía Oriental, y la CAMTA - Cooperativa Agrícola Mixta de Tomé-Açu (Cooperativa Agrícola Mixta de Tomé-Açu). A lo largo de los quince años de investigación, también contó con el apoyo de otras unidades de Embrapa, así como de otras instituciones de investigación. 

“Natura nos desafió a repensar el modelo tradicional, proponiendo que el dendé se cultivara junto con otras especies, como açaí y cacao”, recuerda Wenceslau Teixeira, investigador de Embrapa Suelos. “El proyecto tuvo tanto éxito que se consolidó y está en expansión. Es emblemático porque demostró que los sistemas agroforestales no solo pueden funcionar, sino que pueden ser económicamente viables.”

Débora Castellani, Gerente Científica de Investigación Avanzada de Natura y responsable del proyecto durante los 15 años de investigación, afirma que los resultados son consecuencia de las buenas decisiones que se tomaron. “El manejo agroecológico del SAF Dendé, la alta diversidad de especies presentes en el sistema y la adopción constante de prácticas regenerativas fueron fundamentales para los buenos resultados obtenidos en el campo, que mostraron un aumento de la biodiversidad funcional, alta productividad y potencial para generar ingresos a través de numerosos productos además del dendé”, afirma ella. 

A pesar de tener menos palmas de dendé por hectárea que en el monocultivo, el SAF Dendé alcanzó una productividad superior - 180 kg de racimos de fruta por planta contra 139 kg (en el 11° año). El contenido de aceite por racimo también fue mayor en el SAF, de acuerdo con los estudios que se centraron en la medición directa de la fruta.

Para Steel Vasconcelos, que hoy trabaja en Embrapa Bosques, pero en la época en que trabajó en el proyecto SAF Dendé estaba en Embrapa Amazonía Oriental, uno de los méritos del proyecto radica en su enfoque sistémico. “El objetivo siempre fue desarrollar un sistema que fuera técnica, ambiental, económica y socialmente viable. El SAF Dendé sigue demostrando que este modelo es posible.”

Artículo publicado en 2024 en la revista científica “Mitigation and Adaptation Strategies for Global Change” y firmado por investigadores de Embrapa y Natura, entre otros, concluye que los SAF de dendé tienen mayor potencial para almacenar carbono en el suelo y, en consecuencia, contribuyen más a la mitigación de los cambios climáticos que los monocultivos del fruto.

Según Teixeira, se trata de un modelo que puede ser replicado en otros biomas y que dialoga directamente con políticas de agricultura de baja emisión de carbono. 

El carbono azul de los manglares

Desde 2024, Natura y Embrapa están mirando juntas hacia un ecosistema reconocido internacionalmente como zona húmeda de importancia global: los manglares. Brasil alberga la segunda mayor área de manglares del mundo y la mayor franja continua de manglares del planeta, que abarca los estados de Amapá, Pará, Maranhão, Piauí y Ceará.

“Los manglares son extremadamente relevantes por sus innumerables servicios ecosistémicos, como generación de alimentos, conservación de biodiversidad, secuestro de carbono y protección contra la erosión y el aumento del nivel del mar, entre otros”, afirma Castellani. “La elección de dedicarnos a ellos forma parte de una visión orientada hacia la innovación sostenible.” 

Los equipos han trabajado en colaboración con dos reservas extractivas en Pará, la Resex Mãe Grande de Curuçá (en el municipio de Curuçá) y la Resex Marinha Mestre Lucindo (en el municipio de Marapanim), para estudiar estos ambientes, generar datos sobre ellos y desarrollar indicadores ecológicos que también contribuyan a su conservación.

Steel Vasconcelos, de Embrapa, afirma que los manglares tienen un potencial enorme para almacenar el llamado carbono azul, que es propio de ecosistemas marinos. “El régimen de agua disminuye mucho la descomposición de la materia orgánica, por lo que el carbono se acumula especialmente en el suelo. Una de las misiones del proyecto es medir e informar cuánto carbono almacena este manglar, para obtener un indicador ambiental y la valorización de los servicios ambientales de este ecosistema tanto por las propias comunidades como por el poder público”, dice.

Los estudios de la asociación Natura-Embrapa tienen el potencial de respaldar políticas públicas de protección ambiental, de acuerdo con Teixeira. “Investigaciones como esta muestran el valor de ecosistemas a menudo invisibilizados y pueden fundamentar decisiones de gobiernos que tengan apertura para políticas con un impacto social y ambiental significativo”, concluye. 

Este año, se instituyó el Comité Gestor del Sitio Ramsar Estuario del Amazonas y sus Manglares, una estrategia inédita orientada a la protección de toda esta área. Bajo el estatus de Sitio Ramsar, las zonas húmedas pasan a ser objeto de compromisos que debe cumplir el país y a tener prioridad en la implementación de políticas gubernamentales y reconocimiento público.

Como son sistemas complejos, sujetos a muchas alteraciones debido a las mareas, es esencial contar con la colaboración de las comunidades locales para entender cómo funcionan. “¿Cuál es el papel del cangrejo? ¿Cuál es el papel de las mareas? ¿Cómo se comportan estas plantas en diferentes momentos? La participación de las comunidades es fundamental. Por otro lado, ya comenzamos a mostrar algunos hallazgos para ellas, como el perfil del suelo, la distribución de las raíces. Es una interacción de doble vía. Aprendemos mucho de los habitantes y ellos también aprenden un poco de nosotros”, dice Vasconcelos.

“Nos fuimos entendiendo hasta hablar el mismo idioma, y luego uno fue aprendiendo del otro”, confirma la pescadora Maria de Fátima Vieira de Sousa, de la Resex Mãe Grande de Curuçá. “No sabía del carbono, cómo era el suelo de los manglares. Sabía que tenía que preservar el medio ambiente, que si plantábamos y cuidábamos de esos árboles encontraríamos más cangrejos. Así pensábamos. Aprendimos mucho con la naturaleza de este lado de la investigación. Y también aprendí a sentir el aroma con más facilidad de las flores, de las cortezas de la madera y de la raíz con la que trabajamos”, cuenta. 

Para Raquel Paixão da Silva, pescadora y consejera suplente de la Resex Mestre Lucindo, el proyecto de manglares en colaboración con Natura y Embrapa es descrito como significativo. “Ya teníamos el conocimiento tradicional, pero no sabíamos de toda la riqueza que produce el manglar. Las investigaciones reforzaron esta visión. Hoy digo que somos ricos de este bosque tan único.” ```